Estilo y versatilidad definen a este camaleónico casco que acaba de anunciarse como novedad 2020 en la gama Bell. Urbano a más no poder, el nuevo Broozer aporta un estilo radical tanto en la versión integral como en la jet, pues se han apostado por unas gráficas muy oscuras y callejeras que remarcan ese toque rebelde e innovador.

No es el primer casco convertible pero sí lo es en la gama Bell que no tenía nada parecido y ha decidido dar un paso adelante con un producto que llama la atención. Cuenta con la doble homologación P/J que significa que puede usarse de forma legal tanto en el modo jet como en el modo integral, siendo un casco que se adapta tanto a las restrictivas normativa europea ECE como a la DOT norteamericana, menos exigente en los tests de los productos.  

La pantalla interior escamoteable juega un papel fundamental en este tipo de cascos ya que es necesaria para proteger los ojos cuando extraemos la mentonera y lo dejamos en modo jet. De hecho cuenta con una transparente pero también se suministra una negra para poder jugar con este factor de diseño y visibilidad, según hagamos un uso u otro del casco o incluso dependiendo del tipo de moto que usemos en cada ocasión. 

Está disponible en seis tamaños para la versión negra mate y cinco para el resto de versiones gráficas. Su calota está fabricada en ABS y permite el máximo ajuste a la cebeza. 

El peso de un factor muy importante y en este apartado las noticias no son malas porque el fabricante indica que es de 1.350 gramos (+/- 50 g). 

El Bell Broozer se comercializa a través de Bihr, su importador oficial, en versiones Arc, Cranium, Freeride y monocolor negro. Las tallas que van desde la S a la 2XL. Disponible también en tallas que van desde la XS a la 2XL en versión negro mate, a un precio de 259,99 € (PVP IVA incluido) y con cinco años de garantía, dejando claro la confianza de Bell en sus cascos. 

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