La directora de la DGT, María Seguí, ha comparecido hoy en el congreso con un paquete de medidas totalmente novedoso, sobre todo porque no da la sensación de que esta nueva política en materia de radares continúe orientada a la persecución obsesiva de los excesos de velocidad que tan buenos resultados recaudatorios ha generado durante los últimos años.

Por fin otro espíritu

De hecho el espíritu de esta nueva forma de plantear los radares, según Seguí, no es sancionar sino concienciar y prevenir a través de una información transparente y precisa al alcance de todo el mundo. Desde luego que un radar móvil avisase de su presencia al conductor no es algo que pudiéramos imaginar hasta hoy. ¿Se acabó el juego del gato y el ratón? Pues parece que sí.

Se comenzará por la reubicación de todos los radares móviles en las carreteras secundarias (las que más fallecidos concentran), informando de su ubicación independientemente del tipo que sean. Por eso se van a identificar los 1.200 tramos de vías secundarias donde serán instalados y ésa información estará accesible a cualquier ciudadano en la página web de la DGT.
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Y como ya no habrá radares móviles en autopistas y en autovías, a partir de ahora el control de velocidad en estas vías se efectuará con los radares fijos, los siete helicópteros Pegasus, y las patrullas de la Guardia Civil.

La selección de los tramos donde se ubicarán los radares móviles ya ha comenzado aunque no estará completa antes del verano. De momento se ha comenzado por siete provincias: Ávila, Segovia, Burgos, Valladolid, Cádiz, Asturias y León. Y todos estos puntos de control se publicarán en la web de la DGT, de forma que también podrán utilizarlos los fabricantes de dispositivos electrónicos con avisadores de radares. Estos tramos pueden cambiarse en el futuro, aunque se informará puntualmente de cualquier modificación a través de su página web.

Márgenes más lógicos de los radares

Tras unos últimos meses con bastante informaciones poémicas acerca de la reducción del margen de los radares, ahora la DGT ha dejado clara también su postura y va en la línea lógica y no persecutoria de esta nueva estrategia global.

Ha establecido "un umbral de tolerancia" de 7 km/h para las carreteras en las que la velocidad máxima permitida es de 100 km/h; y del 7% de la velocidad máxima permitida para vías con límites superiores a los 100 km/h. "Para hallar la tolerancia del 7% hay que encontrar la cifra a la que restando la tolerencia encontremos un valor de velocidad por encima del límite establecido. Es decir, que siga siendo infracción. Porque, si al restar la tolerancia, el valor resultante estuviera por debajo del límite establecido, no sería infracción" han afirmado desde la DGT.

"Con un límite de 120 km/h, se podrá llegar a los 130 km/h sin que se multe al conductor"

Esto se traduce en que si transitamos por una carretera con un límite legal de 110 km/h, el conductor podrá rebasar hasta nueve kilómetros ese límite sin que los radares salten. Y con un límite de 120 km/h, se podrá llegar a los 130 km/h sin que se multe al conductor.

Esta iniciativa se pone en marcha desde ya en todas las carreteras que dependen de la DGT, excepto las de Cataluña y Euskadi, con las competencias transferidas.

Y para acometer de forma inminente este ambicioso proyecto, la Directora General de la DGT ha informado de que Tráfico dispone de 850 radares aproximadamente, la mitad de ellos móviles, aunque la mayoría de los fijos son susceptibles de ser convertidos en móviles.
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