Llegará al mercado a finales de año y se ofrecerá en tres niveles de acabado: traditional, racing full black y titanium.

El diseño clásico pero a la vez atemporal de este modelo es una de las claves junto a una altísima calidad y grandes dosis de originalidad en todos los sentidos. Monta un motor de 997 cc bicilíndrico en V a 88º  (casi en L) refrigerado por agua y aceite y con carter semiseco, que ejerce funciones estructurales para reducir el peso del chasis mixto, compuesto por un entramado de tubos de acero y componentes de titanio.

La potencia puede ir de 100 a 140 CV (con un régimen máximo de giro anunciado de 10.000 rpm) en función de las preferencias del propietario. El par se cifra en 125 Nm a 8.000 rpm.

En la parte ciclo destaca su original propuesta de suspensión delantera que no es telescópica sino un paralelogramo deformable de titanio. El elemento elástico es un amortiguador Öhlins, lo mismo que en la rueda trasera.

El audaz equipo de frenos está compuesto por dos discos cerámicos flotantes de 230 mm a cada lado de la rueda delantera, accionados por unas pinzas radiales especiales realizadas por Beringer que tienen una doble pastilla central fija y cuatro pistones laterales que muerden el conjunto.

La esperada y deseada Brough Superior SS100 supone la certificación del renacimiento de una marca histórica con fama de haber fabricado unas de las mejores motos de la historia, la Superior SS100. De hecho en el mercado de segunda mano las pocas unidades que se subastan alcanzan cifras astronómicas.

Es una marca a la que se la identifica con la realeza británica ya que fue la elegida por Lawrence de Arabia que en 1935 perdía la vida sobre su Brough Superior SS100; antonces una aureola mítica convertía en leyenda tanto al piloto como a su máquina.