Saltar sobre el Támesis con el estadio O2 Arena de fondo ha sido la última travesura de Pastrana. Puede perecer una maniobra sencilla para un piloto que llevó al freestyle a sus cotas más audaces, desafiando constantemente al peligro, pero el salto tiene su dificultad por lo reducido del espacio que deja muy poco margen para la maniobra y menos para el error. 

23 metros de un barco a otro con solo 45 metros de carrerilla y escasos 11 metros para aterrizar y parar antes de llegar al límite de la barca de recepción y caer al Támesis. Otro factor que no ha facilitado nada es el aire ya que además las barcas estaban sin ningún anclaje fijo a merced de las corrientes. Y con este pleanteamiento Pastrana lo ha ejecutado a la perfección a pesar de la dificultad.

De hecho intentando un salto similar este el piloto Mike Metzger sufrió una rotura de vértebras en 2008 cuando lo trató de hacer en Long Beach harbour, Los Angeles. Así que una vez más bravo para un piloto que sigue a sus 33 años en lo más alto gracias al espectáculo Nitro Circus que recorre las principales ciudades del mundo.