Dovizioso y Márquez se han jugado uno de los campeonatos más bonitos de los últimos años. Finalmente ha caído del lado español gracias al tercer puesto en la última carrera de un Márquez que a punto estuvo de irse al suelo en su temeraria ambición por ganar una carrera que no necesitaba ganar, pero así es el genial Marc Márquez que gracias a ese espíritu acumula ya seis títulos mundiales, inckluyendo el de Moto2 y de 125.cc.

Zarco ha acabado la temporada como la comenzó, dando mucha guerra a todos sus experimentados rivales que veían como al apagarse el semáforo rojo en el Circuito Ricardo Tormo, cogía las riendas de la prueba para tratar de adjudicarse su merecida primera victoria en la máxima categoría. Pero Márquez no se lo iba a poner fácil a pesar de saber muy bien como se las gasta Zarco en el cuerpo a cuerpo, asumiendo evidentes riesgos a pesar de que la valía con el undécimo puesto.

Dovizioso tenía la papeleta de su vida por delante pero en los entrenos había quedado claro que no era el favorito para hacer lo único que le podía dar el título, ganar la carrera. Lorenzo tenía mejor ritmo y eso lo aprovechó el de Forli para no quedar descolgado del grupo principal de favoritos que se iban a jugar la victoria.

Las vueltas se fueron sucediendo con mucha tensión ya que Marc y Zarco no estaban dispuestos a ceder, pero Marc tenía mucho que perder aunque las maniobras no eran precisamente las de alguien que va con la calculadora para asegurar el campeonato. Detrás de ellos estaba agazapado Pedrosa, mientras Lorenzo y Dovizioso les marcaban de cerca. Mediada la carrera, Ducati comenzó a enviar en repetidas ocasiones mensajes a la moto de Jorge para que dejase pasar a Doviziso pero el español iba a lo suyo. 

Hasta que Márquez se salió de pista al final de la recta de meta, protagonizando una espectacular salvada, una más que añadir a su colección. Pero con la situación de carrera y del campeonato, esta se lleva la palma. Fue rebasado por los pilotos de Ducati que una vuelta más tarde se iban al suelo. Primero fue Jorge y sin casi tiempo de ver la repetición se iba también su compañero Dovizioso. El sueño llegaba así a su fin pero en Ducati estaban contentos por la enorme temporada que han hecho.

Entonces Pedrosa y Zarco se quedaban solos al frente de la prueba para pelear por una victoria que se acabó llevando Dani empleándose a fondo y dejando con la miel en los labios al piloto francés, la revelación de la temporada que promete mucho de cara a 2018.

 Márquez tuvo así unas vueltas finales más relajadas sabiéndose ya campeón del Mundo de MotoGP pero aún así tuvo otra salida de pista en el mismo punto donde casi se había caído antes. En la rueda de prensa confesó que estaba muy nervioso y cometía todo tipo de fallos hasta que por cruzó la línea de meta.

El dado gigante con el número 6 ha sido el icono de esta nueva gesta que pone el broche a una temporada memorable, tanto para Márquez como para Dovizioso y Ducati. Para el recuerdo quedan las seis victorias para cada uno con preciosas peleas como las de Austria y Japón, pero sobre todo, la de Australia, probablemente la mejor de la era MotoGP.