Presentada a finales de 2019 para un inminente debut en las temporadas 2020 del WorldSBK y el BSB, la Honda CBR1000RR-R Fireblade SP representa la esperanza de los del ala dorada para devolver a la firma toda la gloria pasada en campeonatos con motos derivadas de serie.

Una auténtica moto de carreras -como demuestra su altísimo rendimiento- homologada para un uso por carreteras convencionales, que aprovecha años de experiencia acumulada por el gigante nipón en la categoría de MotoGP para ponerlo al servicio de “simples mortales” con ganas de sensaciones fuertes. Con un paquete aerodinámico derivado directamente de la laureada RC213V y apoyada en las evoluciones de chasis y motor desarrolladas para la RC213V-S.

honda CBR1000RR R Fireblade SPPero ¿hasta qué punto es efectiva comparándola con una auténtica moto de competición? Eso es lo que han querido comprobar desde Honda y, con la ayuda del Honda Racing UK BSB y de su piloto Glenn Irwin viajaron al trazado británico de Oulton Park (ita obligada del calendario del British Superbike) para comprobarlo.

Una comparativa en la que enfrentaron a dos motos que, si bien comparten algunos componentes como el chasis y el motor, difieren en otros derivados de la preparación específica para competir en el campeonato que permite a la Fireblade del BSB unas especificaciones especificas en su ECU, un mayor límite de revoluciones, mejoras en la caja de cambios y un peso inferior fijado en un mínimo de 168 kg (201 kg la unidad de producción). Por su parte la CBR1000RR-R Fireblade SP de serie contaba con todos los elementos necesarios para su homologación (retrovisores, iluminación, porta matrícula…) a excepción de unos “pegajosos” slicks Pirelli Diablo SC0.

Tras varios giros a los 4,33 km del trazado de Cheshire con ambas motos, Glenn Irwin llegó a firmar un tiempo de 1’39.054 con la Fireblade de serie, frente al 1’36.182 registrado con su compañera con dorsal #2. Tan solo 2,872 segundos de diferencia entre ambas motos. Demostrando el altísimo potencial de la Honda CBR1000RR-R Fireblade SP recién salida del concesionario. Un tiempo que le hubiese permitido clasificarse en la fila 11 de la parrilla en la carrera de la categoría Superstock de la presente temporada.

“Estoy impresionado al ver lo que una moto recién salida del concesionario puede hacer en un circuito y lo rápido que se puede ir en la Fireblade SP estándar” declaró Gleen Irwin al finalizar la prueba- “Las dos motos son muy muy parecidas. Viene directa del concesionario y no tuvimos tiempo para prepararla. De hecho, necesité un par de vueltas para ajustarla. Si hubiese tenido más tiempo para acostumbrarme a las condiciones, estoy seguro de que podría haber ido incluso más rápido”.