El Concept XE de Arai es un modelo que siempre me había llamado la atención por su diseño armonioso y de buen gusto, especialmente en la decoración "Backer" que he podido elegir para integrarlo en mi equipo de pruebas. Nadie puede decir que no sea elegante, al menos es mi sensación pero sobre gustos ya se sabe; cada cual tiene el suyo.

Más allá de eso se trata de un modelo que tiene el privilegio de ser el caso de estilo retro de gama más alta. Si te gusta lo mejor y este tipo de estética y además no te importa pagar su precio, es tu primera opción. Te voy a contar porqué.

Alma clásica

Pero antes me gustaría detenerme en la clave principal de su filosofía estética que es lo que más llama la atención. Su calota completamente redondeada y sin interferencias de spoilers traseros o aparatosas tomas de aire le da una limpieza total a sus formas, favoreciendo además su aerodinámica.

Y en la parte delantera está el guiño principal ya que la mentonera rompe las armoniosas curvas para ser más recta justo o chata en la parte frontal, donde están las entradas de aire inferiores que por cierto de abre y cierran desde dentro para mantener impoluta la superficie. No es la solución más práctica pero el efecto estético es rotundo porque transmite un aire ochentero total. Del mismo modo, las tomas superiores están integradas de forma ingeniosa en la pantalla, como en otros modelos de Arai , para no necesitar más molduras en la calota que dislocarían un diseño tan limpio. Dos discretos extractores traseros se encargar de que la ventilación, denominada “Free Flow System”, sea lo efectiva que es.

Confort total

El casco es algo muy personal ya que literalmente se tiene que fusionar con tu cabeza, tanto por comodidad como por seguridad. En este sentido el Concept XE se ha adaptado a la fisionomía de mi sesera muy bien desde el primer momento. Y eso no solo habla de haber elegido bien la talla sino de calidad del mullido interior. Por supuesto es fácilmente desmontable para poder lavarlo y el tacto con la piel resulta agradable. Y no puede faltar el sistema de extracción en casco de emergencia.

En cuanto a la pantalla, la superficie es muy grande, favoreciendo una visión perfecta. Y tiene preinslatación para el pin-lock. Al cambiar la pantalla clara por la oscura, me costó un poco ya que era la primera vez que lo hacía con un casco Shoei. Hace falta un destornillador o una moneda para liberar los dos tornillos principales y el sistema no ha sido ocultado con una tapa, como en otros modelos para preservar ese espírito de casco clásico. Tiene un mecanismo de bloqueo para dejarla perfectamente cerrada, aunque con los guantes no me he acostumbrado todavía a desbloquearla con facilidad; es mi primer Arai y en estos detalles se nota la singularidad de estos cascos que tienen mucho de artesanales.

Por otro lado, no se trata de un casco ligero y la cifra posterior lo ratifica: 1.550 gramos. Tampodo estamos hablando ni mucho menos de un "ladrillo" y este peso es fruto de una calota en la que prima la resistencia sobre la ligereza. 

Por cierto, tiene cierre de doble anilla, el único que me gusta, el más seguro. Y también dispone de naricera y barbillera para favorecer la respiración y el aislamiento. 

¿Y el ruido? Pues no es de los cascos más silenciosos que he probado pero tampoco es ni mucho menos escandaloso ni por tanto molesto. De hecho es un casco súper agradable y cómodo en líneas generales. 

Quizás el precio es el mallor escollo para hacerse con él porque Arai anuncia una tarifa oficial de unos 750 euros para las decoraciones más elaboradas y de 650 para las lisas. Sin duda es un casco caro pero es uno de los más elegantes que tengo en mi equipo y desde hace un tiempo a esta parte uno de mis favoritos porque esta decoración denominada "Backer" me tiene cautivado. Aun así hay otras realmente atractivas en las que se plasma muy bien su moderno espíritu retro.