Pocas motos son más divertidas tanto en el circuito como en el día a día que las de supermotard. Son ágiles, permiten ser rápido en pistas de karting y en la ciudad, en medio del tráfico se desenvuelven mejor que la mayoría de los scooters. Además, cuando salen a carretera pueden ser las reinas de las carreteras más reviradas compensando con su ligereza, nobleza y comodidad de la posición de conducción la potencia que puedan faltarle.

Aun así no son muchas las motos de supermotard que podemos ver en el día a día y menos todavía en versiones para el carnet B o el A2. Esto es, precisamente, lo que propone KTM con las nuevas KTM 125 SMC R y KTM 390 SMC R. Dos motos que comparten el espíritu de sus hermanas mayores la 450 SMC R y la 690 SMC R pero que son más asequibles en cuanto a conducción se refieren.

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Aun así mantienen cosas en común con sus hermanas mayores, así como con otros modelos de la gama del fabricante austriaco, como es el uso de un motor monocilíndrico. Esto es una característica habitual del supermotard como también lo son las suspensiones largas, las llantas de 17 pulgadas y la estética de moto de campo.

Una de las cosas que comparten también ambas motos es que aunque están diseñadas y desarrolladas en Austria se han fabricado en India como también sucede con otros modelos de la marca. Pero más allá de esos detalles, lo que realmente importa es saber qué ofrecen detrás de esa fachada de motos agresivas y desenfadadas.

La KTM 125 SMC R está diseñada para el primer encuentro con el supermotard

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Lo que podemos encontrar en el caso de la KTM 125 SMC R es el motor LC4c de KTM que tiene una potencia de 11 kW (14,75 CV) que es el máximo que se puede conducir y que lo hereda de la KTM 125 Duke. De la misma manera el chasis es tubular como lo es el subchasis. En el apartado de frenos hay que destacar que cuenta con ABS modulable Bosch 10.3MB, que permite un uso del ABS normal pero también tiene una función Supermoto para cuando se quiere disfrutar de las derrapadas. Dicho esto, en el tren delantero con una pinza ByBre de anclaje radial para un disco de 320 mm mientras que en el freno trasero el disco es de 240mm.


Las suspensiones son WP APEX, con la horquilla delantera de cartucho abierto de 43 mm no ajustable y con un recorrido de 230 mm, mientras que el amortiguador trasero con pistón separado sí es ajustable en precarga y tiene el mismo recorrido de 230 mm. Un detalle que encontramos en la KTM 125 SMC R es que el escape sale por debajo y para ello han desarrollado un basculante de aluminio específico. Otro apartado en el que fijarse es en el de la iluminación, que es full LED y en el de la pantalla TFT de 4,2” con conectividad que permite acceder a música, llamadas entrantes, navegación paso a paso… El PVP de la KTM 125 SMC R es de 5.599 euros.

La KTM 390 SMC R va un paso más lejos en diversión

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Si con la 125 hablábamos de una moto de iniciación a lo que es una moto de supermotard para la calle con la KTM 390 SMC R la cosa se pone algo más seria. No llega, lógicamente, a lo que podemos encontrar en sus hermanas mayores pero el monocilíndrico que hereda de la 390 Duke ya se coloca en la barrera de los 45 CV (33 kW para ser exactos) y teniendo en cuenta que su peso sin combustible es de 154 kilos ya nos permite disfrutar sin complejos. Lógicamente también en la electrónica va un paso más lejos y además del sistema de ABS con el mismo modulador Bosch 10.3MB que permite disponer del ABS estándar y un modo Supermoto, también tiene tres modos de conducción: street, sport y rain que modulan la potencia en función de la necesidad.

El chasis es marca de la casa, tubular de acero y combina rigidez y agilidad pues la 390 SMC está pensada para poder disfrutar también de la tierra como indican las llantas de radios. Las suspensiones también son más sofisticadas en la 390 y aunque el modelo es el mismo, WP APEX de 43 mm de diámetro y 230 mm de recorrido, se pueden ajustar en compresión y rebote con 30 posiciones que se pueden controlar con la mano. Detrás el amortiguador permite configurar el rebote en 20 posiciones de manera sencilla mientras que la precarga se tiene que gestionar con herramienta.

De los frenos se encarga ByBre (la división de Brembo para motos de pequeña cilindrada) con una pinza radial de doble pistón delante para un disco de 320 milímetros y de un solo pistón con un disco de 240 mm para el tren trasero. Como en su hermana pequeña, la iluminación es LED y dispone de una pantalla TFT con la que, además de todo lo que en su hermana, también se pueden controlar los modos de conducción. Su PVP se sitúa en los 6.399 euros.