Si hay un evento que representa la esencia del esfuerzo físico llevado al límite, ese es el Tour de Francia. Con miles de kilómetros por recorrer, cambios constantes de altitud y condiciones que varían entre lo urbano y lo salvaje, no solo los ciclistas ponen a prueba su resistencia. Todo lo que rodea a la carrera —logística, seguridad, asistencia— también debe estar a la altura. Y ahí entran en escena las motos de apoyo, piezas clave en la maquinaria del pelotón.

A partir de 2025, y durante al menos tres ediciones, la Kawasaki Versys 1100 será parte de esa estructura como Moto Oficial del Tour de Francia. Una moto pensada para aguantar jornadas interminables, que este verano se encargará de abrir paso, acompañar a los medios, a los equipos y al personal de la organización, en una de las competiciones más exigentes del calendario deportivo mundial.

kawasaki versys tour 2

Con sus 3.338 kilómetros repartidos en 21 etapas, el Tour atraviesa todo tipo de terrenos: desde puertos de montaña que exprimen las piernas hasta la llanura donde los velocistas encuentran su terreno. Para las motos de apoyo, eso se traduce en horas de conducción en todo tipo de escenarios, rodeadas de ciclistas, coches y público. Nada fácil. Por eso, que la organización haya elegido un modelo como la Versys 1100 no es casualidad.

La Kawasaki Versys 1100 sacará a relucir sus virtudes en la prueba ciclista más dura

Esta Kawasaki destaca por su ergonomía, su capacidad de carga y un motor que responde con suavidad en cualquier régimen. Su comportamiento estable en carretera y la protección contra el viento la hacen adecuada para cubrir largos desplazamientos, incluso con pasajero y equipaje. Pero más allá de eso, es una moto pensada para quienes pasan mucho tiempo sobre el asiento, justo lo que demanda una competición como esta.

Fotos Versys 1100 2025

Kawasaki Versys 1100 2025

Precio: 15100 € | Peso: 255 kg | Potencia: 135 cv | Motor: 1099 cm³

Más que una anécdota, el uso de la Versys 1100 en el Tour pone de relieve algo que a menudo pasa desapercibido: la importancia del trabajo en segundo plano. Porque si todo sale bien, probablemente nadie se fije en las motos que van por delante. Pero sin ellas, el Tour no podría funcionar.