Siempre estamos metidos de lleno en la vorágine de los nuevos modelos, las novedades, lo que acaba de llegar y lo que está por venir. Pero de vez en cuando es gratificante echar la vista atrás y recordar algunos modelos que aunque hoy parezcan unos “hierros” por sus prestaciones, tamaños y sencillez, son máquinas especiales y que marcaron una época.
Cuando se tiene la edad suficiente como para haber podido disfrutar o, como poco, observar la evolución que han tenido las motos en los últimos años es difícil no dejarse llevar por la nostalgia. Quien diga que no tiene una moto que para él es mítica es o bien porque no le han gustado las motos siempre y no recuerda esas motos de juventud a las que aspiraba o bien porque la memoria empieza a fallar por la edad... no hay más opciones.
El caso es que aunque el pasado está muy bien atrás, coger el retrovisor y ver de dónde venimos siempre es reconfortante. Por eso nos trasladamos a finales de la primera década del siglo (tampoco hace falta ir más atrás por ahora) para recordar tres modelos que a medio camino entre la vieja y la por entonces nueva escuela, consiguieron hacerse un hueco en el corazón de los más apasionados. Para ello sacamos del garaje tres joyas como son la Honda CB1300, la Moto Guzzi Breva 1200 y la Yamaha XJR 1300.
Honda CB1300
En realidad la Honda CB1300 tenía dos versiones, la estándar y la SA (Super Bol d’Or) pero no diferían en el apartado técnico más allá de algunos detalles como pudiera ser el carenado y el sistema de frenos además de algunos retoques, aunque nos quedamos con su esencia.
Pero en términos generales eran, como decimos, la misma moto con su tetracilíndrico en línea de 1.284 centímetros cúbicos que llegó a ofrecer 114 CV de potencia. Hoy puede parecer una cifra que se quede corta para una moto de ese tamaño, pero en esos tiempos, sin electrónica y para una moto naked era una cifra más que razonable. Estamos hablando que en su época de máximo esplendor (unos años antes de ser descatalogada), las deportivas podían estar entre 150 y 160 CV.
Obviamente en cuanto a tecnología de seguridad se refiere el ABS fue incorporado en su parte final, pero no tenía más ayudas. Así que las sensaciones que transmitía eran tan genuinas cuando se estaba encima de ella como cuando se observaba.
Moto Guzzi Breva 1200
Quizás en España ponerle Breva a una moto no quede especialmente bien, pero la idea que tenían en Mandello del Lario era distinta y es que ese es el nombre que tiene un viento cálido del sur que sopla en el Lago Como, donde se encuentra la sede. Hechas las aclaraciones, en este caso el motor era el clásico V2 a 90º de la firma italiana y a su vez el más grande en cuanto a cubicaje en el momento: 1.151 centímetros cúbicos.
En este caso la Moto Guzzi Breva 1200 es una moto que, al igual que la Honda que hemos visto y la Yamaha que viene a continuación, estaba pensada para disfrutar de la conducción a pesar de que en este caso era 100% naked. No era especialmente ligera, con un peso en seco que rondaba los 235 kg y tampoco era especialmente potente, con el V2 ofreciendo en torno a los 95 CV.
Otra de sus características era la transmisión por cardán, por lo que la conducción era doblemente peculiar tanto por la elección de un bicilíndrico como por la colocación de los cilindros de manera perpendicular a la marcha y, por último, por un sistema como el cardán tan peculiar a la hora de conducirlo. Por cierto, además de la versión estándar, Moto Guzzi también tenía una versión con algo más de equipamiento, la Breva 1200 Sport.
Yamaha XJR 1300
La Yamaha XJR 1300 es otra de esas motos clásicas que además estuvo en el catálogo de Yamaha muchos años gracias a esa estética precisamente de corte clásico y atemporal. Por esos tiempos el concepto neo-retro no estaba muy en uso todavía pero casi se podría catalogar, como la CB1300, como una de ellas.
Con la Moto Guzzi compartía más de lo que puede parecer a simple vista también y es que ambos motores eran refrigerados por aire, algo que ya no era habitual en ese tiempo. De las tres es la más ligera, marcando 222 kg en seco en la báscula y eso es algo que sumado a los 98 CV que ofrecía su tetracilíndrico en línea era capaz de hacer sacar una sonrisa al más serio.
En Yamaha también le pusieron mimo a la parte ciclo y, especialmente, a las suspensiones porque de serie montaba un buen paquete. Aunque como sus dos compañeras la horquilla delantera era convencional y sin ajustes, atrás montaba doble amortiguador Öhlins regulable. Además y aunque sus compañeras no han recibido quejas por ello, el aura de la XJR 1300 es de que se trataba de una moto de una gran fiabilidad.
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