En la eterna búsqueda del equilibrio entre máquina y piloto, el off-road es probablemente la disciplina más exigente. No hay curva, salto ni bache que no requiera una respuesta inmediata, y cada milímetro cuenta cuando el límite se acerca. En ese contexto, la ergonomía de la moto cobra una importancia crucial, y el asiento -más concretamente, su superficie- puede marcar la diferencia entre una trazada firme y una pérdida de control.

Pensando en quienes exprimen cada salida al máximo, RFX (que está en España de la mano de Bihr como importador exclusivo) ha trasladado su experiencia en componentes para motocross y enduro a un elemento muchas veces olvidado. No se trata solo de diseño o resistencia, sino de convertir el asiento en una herramienta más de pilotaje. Porque en una manga de barro o al atacar una cuesta rota, tener el cuerpo bien anclado puede ser la clave.

Con ese objetivo nacen dos fundas bien diferenciadas. Por un lado, una solución versátil y efectiva, capaz de rendir bien en cualquier escenario. Por otro, una versión aún más enfocada en el agarre extremo, que lleva el control del tren trasero a un nuevo nivel. Dos filosofías, una misma premisa: que el asiento no sea solo un apoyo, sino una parte activa de la conducción.

Cada maniobra, bajo control

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La Race Gripper es, dentro del catálogo RFX, la respuesta para quienes buscan fiabilidad y sensaciones claras, sin complicaciones. Su superficie completamente antideslizante permite mantener la posición sin esfuerzo, incluso cuando los brazos empiezan a decir basta o el barro convierte cada metro en una lucha contra la física. La funda está pensada para evitar esos pequeños deslizamientos que complican la conducción. Pero más allá de eso, ofrece una sensación de control que invita a confiar en ella desde el primer momento.

Más allá del buen agarre que ofrece, la Race Gripper destaca por una construcción robusta que responde bien a las exigencias del campo. Con costuras dobles, materiales resistentes a la abrasión y protección frente al sol, está diseñada para aguantar sin venirse abajo con el uso continuado. Y todo eso sin complicaciones, ya que se instala fácilmente y se adapta visualmente a distintos estilos de moto gracias a una gama de colores bien medida. La funda RFX Race Gripper está disponible en seis colores: azul, naranja, negro, rojo, verde y negro o azul y negro; y su precio es de 62,91 € (PVP IVA incluido).

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Por su parte, la Pro Ribbed está diseñada para quienes compiten contra el cronómetro… o contra sí mismos. El diseño acanalado no está ahí por estética: cumple una función clara y efectiva. Ayuda a que el cuerpo se mantenga en su sitio, sobre todo cuando toca abrir gas al salir de una curva o cuando las condiciones del terreno obligan a hilar muy fino. Esa estabilidad se traduce en menos esfuerzo físico y mayor precisión.

El conjunto está muy bien rematado con materiales resistentes y soluciones pensadas para durar, incluso bajo condiciones complicadas como lluvia o fuerte exposición solar. No es una funda para quienes buscan lo justo: es una elección orientada a usuarios que valoran el rendimiento sin renunciar a detalles como el confort o la estética de su moto, incluso cuando está parada. La funda RFX Pro Ribbed hay cinco versiones atendiendo a su color, en su caso todos sólidos: azul, naranja, negro, rojo y verde; cuyo precio es de 80,66 € (PVP IVA incluido).

Ambos modelos en sus diferentes versiones están disponibles en la web de Bihr.