Kawasaki ha sorprendido con el lanzamiento de la nueva Kawasaki Z1100, la supernaked de la casa que vuelve a escena pero con motor de 1.1100 centímetros cúbicos para ocupar el espacio que dejó libre la Kawasaki Z1000 con la llegada de la normativa Euro5. Desde entonces el salto en la equilibrada gama Z de Kawasaki era desde la súper ventas Z900 a la ZH2.
Ahora, entre ambas se coloca la Z1100 con un tetracilíndrico en línea que alcanza los 136 CV de potencia, una cifra que consiguen después de aumentar la cilindrada del motor original y optimizar la admisión. Con ello han conseguido mejorar la respuesta en bajos y también ser más eficientes en consumo.
Pero el gran punto diferenciador de la Kawasaki Z1100 no está tanto en el motor sino en la parte ciclo, que eleva la apuesta con respecto al resto de sus hermanas de la saga Z. Y es que a diferencia de todas ellas, la Z1100 cuenta con un chasis de doble viga de aluminio de alta rigidez. Las suspensiones con horquilla SFF-BP y una suspensión trasera horizontal tipo back-link buscan afinar esas sensaciones deportivas del modelo.
La estética, que sigue la línea Z pero a la vez conserva la esencia de la Z1000, se modifica con los faros LED con un aspecto agresivo y unas aletas que aparecen en la parte semiracenada que terminan de dar ese toque Sugomi del que Kawasaki es embajadora.
Misma esencia, más tecnología
Otro de los puntos en los que cambia el modelo con respecto a la versión anterior es con toda la modernización tecnológica, empezando por la asistencia electrónica y siguiendo por los accesorios. En el primero de los apartados, el de la asistencia electrónica a la conducción, la Z1100 ofrece válvulas de aceleración electrónicas (ETV) que buscan un control del motor más preciso y sensible, que a su vez permite funciones como el control de crucero y la última versión del cambio rápido KQS bidireccional. Una IMU de 6 ejes (6 DOF) que posibilita otras tecnologías de asistencia como el KCMF (Gestión de curvas), el KTRC (Control de tracción), el KIBS (Sistema de frenos integrados Kawasaki), modos de potencia seleccionables, y modos de conducción integrados que incluyen Sport, Road, Rain y Rider (personalizable).
En la parte tecnológica pero ya de cara a los accesorios, la Kawasaki Z1100 cuenta con instrumentación digital TFT a color de 5 pulgadas, que incluye navegación curva a curva y conectividad integrada con smartphone, que permite controlar funciones a través de la app Rideology de Kawasaki, incluyendo tecnología de control por voz.
Como suele ser habitual en Kawasaki, a la versión estándar hay que sumarle la SE que si bien mantiene todas las características básicas de la moto sube de nivel en elementos como las pinzas de freno que son monobloque pero en el caso de la SE pasan a ser Brembo, con discos de 310 en los dos modelos pero también firmados por Brembo para SE que, además, monta latiguillos metálicos. La suspensión trasera también varía porque añade el amortiguador trasero Öhlins S46.
Para rematar, la ergonomía también varía ligeramente con una posición del manillar actualizada, ahora 22 mm más ancho y 13 mm más adelantado que busca que la conducción se sienta más ágil y precisa a cualquier velocidad.
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