No cabe duda de que la saga Z es, junto con la Ninja, parte de la esencia de Kawasaki. Sus modelos cubren prácticamente todas las necesidades y gustos desde las Z500 a la ZH2 pasando por la súper ventas Z900 y la recién llegada Z1100. Entre medias se encuentra la Z650, que para 2026 añade a su nombre la letra S y que llega cargada de novedades.
La marca japonesa ha puesto el foco en el confort y la posición de conducción. Las estriberas se han recolocado, el manillar es ahora 30 mm más ancho y tanto el asiento del conductor como el del pasajero reciben un acolchado más generoso. El asiento principal también gana anchura, mientras que el del acompañante es 20 mm más ancho y 10 mm más alto. Además del asiento estándar, Kawasaki ofrecerá una versión ERGO-Fit opcional, 20 mm más baja, para adaptarse mejor a distintos tipos de usuario.
Otro de los aspectos que llaman la atención es el ligero cambio estético y es que las líneas pasan a ser más afiladas, siguiendo la filosofía Sugomi y acercándose a lo que vemos en su hermana mayor, la Z900. El nuevo frontal delantero aloja un conjunto de luces Full LED, con doble óptica para las cortas y una inferior para las largas, acompañadas por intermitentes y luz trasera también LED. A esto hay que sumarle los detalles metálicos en el chasis y las cubiertas de aluminio del radiador que son un guiño a la Z900 junto a una parte trasera que pasa a ser más elevada y compacta.
El panel de instrumentos TFT de 4,3 pulgadas sustituye a la instrumentación anterior y ofrece dos modos de visualización (uno con tacómetro de barras y otro con formato hexagonal). El brillo se ajusta automáticamente a la luz ambiente, aunque el usuario puede elegir manualmente entre fondo blanco o negro. Este sistema también permite la conexión con la app Rideology, que ofrece funciones adicionales como el registro de rutas o el estado de la moto.
El motor y el chasis de la Z650 mantiene sus principales características
El motor sigue siendo el conocido bicilíndrico paralelo de 649 centímetros cúbicos, ahora con ajustes orientados a mejorar el par a bajo y medio régimen. Incorpora de serie el control de tracción KTRC, embrague asistido y antirrebote y una nueva gestión térmica mediante una cubierta que canaliza el aire caliente lejos del conductor, algo útil en el uso urbano. Kawasaki ha añadido también un sensor O2 para cumplir con la normativa Euro 5+ y ofrece el quick shifter como accesorio.
El chasis multitubular, con un peso de solo 15 kg, se mantiene como uno de los pilares del modelo, contribuyendo a su manejabilidad. En el apartado de frenos, monta doble disco delantero de 300 mm y trasero de 220 mm, ahora gestionados por una nueva unidad ABS firmada por Continental.
Entre los accesorios disponibles destacan la tapa para el asiento del pasajero, opciones de equipaje, y una toma USB-C integrada en el carenado delantero. En lo referente a los acabados, como suele ser habitual en Kawasaki habrá varias combinaciones de color: Ebony / Metallic Carbon Gray, Candy Lime Green / Metallic Carbon Gray y Metallic Matte Graphenesteel Gray / Metallic Flat Spark Black. Eso sí, por el momento no se ha hecho pública la fecha de llegada del modelo ni tampoco su precio final.
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