Las vacaciones de verano vuelven a abrir la puerta a los viajes largos en moto. Europa tiene suficientes carreteras, paisajes y formas de viajar como para que cualquier lista se quede corta, pero hay algunos nombres que aparecen una y otra vez cuando se habla de rutas especiales sobre dos ruedas. SHAD ha reunido cinco de esas carreteras en una selección pensada para quienes ya están la siguiente aventura. Evidentemente estamos ante una propuesta, porque si algo tienen España y Europa es que las posibilidades de combinar parajes y rutas es casi infinita.
La riqueza natural e histórica y las opciones nos pueden llevar a elegir entre montaña, costa, valles, puertos y carreteras históricas, así que solamente estamos ante diferentes opciones pero no ante una verdad absoluta y es seguro que hay muchísimas otras rutas, aunque no habría tiempo ni bites suficientes para poder detallar todas y cada una. Es por eso que nos plantamos en cinco.
Para todos los gustos y los presupuestos
Transfăgărășan (Rumanía)

La primera parada está en Rumanía, con la Transfăgărășan. La carretera DN7C atraviesa los Cárpatos y conecta las regiones de Valaquia y Transilvania a lo largo de unos 90 kilómetros de curvas. Su origen militar, ligado a la época de Ceaușescu, y su trazado cerca del lago Bâlea han convertido esta carretera en una de las imágenes más reconocibles del este de Europa. También conviene tener presente que atraviesa zonas con presencia de osos pardos, así que aquí el paisaje no es lo único que obliga a viajar atento.
Eje Pirenáico N-260 (España)

La segunda opción pasa por quedarse en España y concretamente en la N-260. Se trata de una ruta que recorrer el eje pirenaico con más de 500 kilómetros y que arranca en Portbou (Gerona) para llegar hasta Sabiñánigo (Huesca). En su recorrido se pasan valles, puertos, comarcas y pueblos históricos como Figueras, Puigcerdá o Ainsa. Lo mejor es que se puede planificar como una gran ruta individual o como parte de la famosa Transpirenaica que incluso permite cruzar a Francia y a Andorra.
Grossglockner High Alpine Road (Austria)

La tercera carretera lleva a Austria. La Grossglockner High Alpine Road atraviesa el Parque Nacional Hohe Tauern y bordea la montaña más alta del país. Son 48 kilómetros de carretera de pago, con curvas amplias, buen firme y miradores repartidos por el recorrido. Entre los puntos más conocidos están la subida al Edelweißspitze, a 2.572 metros, y el mirador Kaiser-Franz-Josefs-Höhe. Es una ruta muy asociada al viaje alpino, con bosques, valles, glaciares y lagos de alta montaña.
Trollstigen (Noruega)

Noruega aporta una de las carreteras más visuales de la selección: la Trollstigen. Situada entre Åndalsnes y Valldal, la llamada Escalera del Troll forma parte de las carreteras panorámicas noruegas y combina curvas cerradas, cascadas, paredes de roca y miradores sobre el valle glaciar de Isterdalen. Es una ruta corta si se mira solo el kilometraje, pero con suficiente personalidad como para justificar el desvío dentro de un viaje por Noruega.
Passo dello Stelvio (Italia)

La última opción de la lista y quizás la más emblemática de todas es el Passo dello Stelvio, en Italia. Situado en los Alpes, a 2.757 metros de altitud, es uno de los puertos asfaltados más conocidos de Europa. Sus 48 “tornanti” forman parte del imaginario de cualquier aficionado a los viajes en moto, aunque el verano también trae tráfico, cambios de tiempo y una concentración obligada en los tramos de mayor afluencia.
Independientemente del orden, lo cierto es que estamos ante rutas espectaculares con recorridos que merecen la pena y que son más que llegar del punto A al punto B. Eso sí, aunque las hagas en verano no puedes pasar por alto el ir bien preparado, con todo el equipamiento necesario y con la mayor previsión posible, porque en muchas de ellas las condiciones van variando según el recorrido.