Moto Guzzi nació en Mandello del Lario en 1921 y allí sigue 105 años después. Lo que ha cambiado, y mucho, es lo que hay tras el famoso portón rojo de Via Parodi después de unas obras que han durado casi cinco años y en las que el Grupo Piaggio ha invertido más de 50 millones de euros.

La nueva sede se presentó oficialmente el pasado 2 de septiembre y mantiene la fábrica en su ubicación histórica, a orillas del lago de Como. El proyecto lleva la firma del arquitecto estadounidense Greg Lynn, ganador del León de Oro de la Bienal de Arquitectura de Venecia, y afecta tanto a la producción como al museo y a las zonas que podrán visitar los aficionados.

Eso sí, hay elementos que no se han tocado. El histórico acceso de Via Parodi seguirá exactamente donde estaba, manteniendo uno de los puntos más reconocibles de una fábrica por la que llevan entrando trabajadores, ingenieros y pilotos desde hace más de un siglo.

Por dentro, eso sí, todo es completamente diferente. Moto Guzzi ha añadido 5.500 m2 de nuevos edificios industriales hasta llevar el conjunto de la fábrica a 38.000 metros cuadrados, a los que hay que sumar otros 380 m2 destinados a oficinas.

Todo este espacio no es una cuestión de tamaño sino de operatividad. La renovación permite aumentar la capacidad por encima de las 30.000 motos anuales y ha servido para estrenar nuevas instalaciones y sistemas de producción completamente automatizados.

Las líneas de montaje de motores son completamente nuevas y están automatizadas, mientras que su conexión con la línea de montaje final se realiza mediante un sistema robotizado de transporte. Al terminar el proceso entran en acción los robots terrestres kilo, desarrollados por Piaggio Fast Forward en Boston, que recogen las motos y las trasladan hasta la zona de pruebas finales.

La fábrica también incorpora 1.300 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos, aprovecha en mayor medida la iluminación natural y cuenta con certificación energética Clase A.

Una fábrica que también quiere convertirse en destino para los aficionados

La otra gran novedad está justo al lado de las líneas de producción. El nuevo Museo Moto Guzzi ocupa 3.000 m2 y reúne más de 160 motos restauradas que permiten recorrer los 105 años de historia de la marca.

Entre ellas se encuentra la G.P., el prototipo que dio origen a Moto Guzzi, junto con modelos de producción, motos de competición relacionadas con los 14 títulos mundiales conseguidos por la firma italiana y unidades vinculadas al cine, los viajes, el arte o los vehículos utilizados por cuerpos militares y policiales.

El museo tampoco queda aislado de la actividad actual de Mandello. Parte del recorrido permite contemplar las nuevas líneas de montaje y seguir el proceso de fabricación de las motos, conectando así la colección histórica con la producción que continúa desarrollándose en el mismo recinto.

A estos espacios se suman otros 4.200 m2 abiertos al público. Entre ellos se encuentran la restaurada Galería del Viento, una terraza elevada sobre la plaza central, zonas exteriores peatonales, dos nuevas plazas, el Motoplex Store, una cafetería, espacios para eventos y workshops y un nuevo auditorio.

Toda esta transformación se ha llevado a cabo sin abandonar el emplazamiento original entre el lago de Como y las montañas, una de las señas de identidad de Moto Guzzi desde su nacimiento.

La puesta de largo de las nuevas instalaciones ha coincidido además con las Jornadas Mundiales Moto Guzzi 2026, celebradas en Mandello del Lario entre el 3 y el 6 de septiembre. Un encuentro con el que la marca ha estrenado un complejo que mantiene su pasado a la vista, pero que poco tiene que ver ya con la fábrica que había antes de comenzar las obras hace cinco años.