Uno de los puntos fuertes del X-Max 400 es la estética y Yamaha lo potencia con descaro junto a Momo, su aliado desde hace unos años. Primero fueron los X-Max 125 y 250 Momodesing y ahora le ha tocado el turno al último en llegar, un maxiscooter que nos encanta, y a la prueba me remito.

Llamativa es su nueva pantalla mucho más corta y con un perfil de diseño poco considerado con la protección del piloto pero muy concienciado con el impacto estético en el conjunto, creando una primera sensación radical que acompañan las ópticas oscurecidas.

Los nuevos puños y contrapesos son otros discretos ingredientes de esta versión, donde se juega con las tonalidades y las texturas de la carrocería. Luce toques en símil aluminio a juego con las plataformas reposapiés del mismo material anodizado, todo en busca de ése look callejero pero a la vez sofisticado.

El asiento pone el remate gracias a su llamativo diseño bitono texturizado con el logo de Momo que se extiendo a lo largo y ancho de toda la carrocería, quizás resultando un poco exagerada su presencia. Ambas marcas también ofrecen aparte un casco completamente a juego con el X-Max 400 Momodesign y disponible en dos opciones: El MD Jet, de aspecto vanguardista y el MD Demi Jet Light, inspirado en los cascos de los pilotos de helicópteros.

El precio de la versión sin ABS es de 6.199 € y de 6.699 € para la dotada de sistema antibloqueo de frenos.