Para los que no conozcan Confederate Motorcycles (>) hay que decir que se trata de una marca de motos exclusivas  americana afincada actualmente en Alabama que tiene 24 años de historia en los que ha pasado de realizar modelos propios a partir de Harley-Davidson altamente modificadas a construir prácticamente desde cero sus motos, contando con el trazo particular de uno de los más afamados diseñadores del mundo de las dos ruedas, Pierre Terblanche, responsable de diseño en Ducati durante la pasada década. Cada Confederate es realizada a mano y rematada siguiendo los gustos de cada cliente. Entre los afortunados propietarios de estas motos, de las que sólo se fabrican unas cuantas decenas al año, se encuentran estrellas de Hollywood y millonarios excéntricos que quieren lo más de lo más… si quieres entrar en el club ya puedes preparar 100.000 euros, como mínimo.

La Confederate P51 Combat Fighter se inspira en los "rebeldes antihéroes de los años 60 y sus chopper descarnadas y toscas"
Centrándonos en la protagonista de hoy, la segunda generación de la Combat Fighter será la última Confederate salida del lápiz de Terblanche, que hace unos meses anunciaba su marcha a Royal Enfield. En ella encontramos si cabe más acentuados que nunca los rasgos que han definido el particular e inconfundible estilo de la marca en los últimos años. El motivo de inspiración viene de los “rebeldes antihéroes de los años 60 y sus chopper descarnadas y toscas”, según reza el comunicado. Las Confederate P51 Combat Fighter II serán piezas de colección desde el mismo momento de abandonar la factoría como todas las motos de la marca; sólo se producirán 61 unidades. 30 estarán acabadas en el propio color del aluminio (denominadas Blonde) y 31 estarán acabadas con un anodizado de color negro (Black); las primeras tendrán un precio en su país de origen desde 113.900 dólares (99.175 euros al cambio) y las segundas de 119.500 $ (104.053 €).

Rendimiento de superbike
Su motor bicilíndrico en V a 56 grados, denominado internamente CX4, tiene una cilindrada de 2.163 cc. y presume de una potencia máxima de 200 CV a la rueda. El par tampoco es moco de pavo: 230 Nm con los que en su cambio de marchas son consideradas suficientes cinco velocidades.

El uso de materiales exóticos y caros es parte de la idiosincrasia de la marca sureña, y en esta ocasión destacan las llantas realizadas en fibra de carbono -lenticular la trasera- con neumáticos 120/70-ZR19 al frente y un gigantesco 240/45-ZR17 en la trasera. La suspensión delantera por paralelogramo y por supuesto el bastidor de aluminio mecanizado con el depósito de combustible integrado (14,2 litros) son sólo algunos ejemplos, aunque merece la pena detener la vista en sus innumerables detalles. El peso del conjunto es de 226 kilos, lo que no es mucho, si nos ceñimos a sus proporciones y el uso al que está destinada.

FOTOS CONFEDERATE G2 COMBAT FIGHTER





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