Benelli demuestra su pasión por el diseño más auténtico y esencial con esta soberbia moto Scrambler. A sus neumáticos de grandes tacos preparados para disfrutar el campo, montados sobre llantas de radios (19" delante y 17" detrás) los acompañan una serie de elementos orquestados de tal manera que transmiten una sensación de poder y estilo. Atención al pequeño león sobre el guardabarros delantero, un evocador detalle.

El escape Arrow no está en el lugar sobreelevado que marca la receta clásica pero no desentona en absoluto. Lo mismo que su dotación de estilo deportivo en la parte ciclo con una pinza delantera de anclaje radial firmada por Brembo y una horquilla invertida con barras de 50 mm.

El asiento está fabricado en alcántara con un diseño muy apropiado para la ocasión y que contrasta a la perfección con las luces LED que monta tanto en el faro delantero circular como en el minúsculo grupo óptico trasero. En la misma línea va la instrumentación, una pantalla LCD. Todos estos vaivenes entre deportividad, vanguardia y clasicismo encajan a la perfección en un delicado ejercicio de equilibrio rematado con gran esmero por el departamento de diseño en Pesaro.

La clave está en su motor bicilíndrico de fabricación propia, un bloque para el que se anuncia una potencia de 47 CV y 45 Nm, una cifra que hace la moto perfecta para los usuarios de la licencia europea A-2, conviertiéndola en una hipotética rival justo a medida de la nueva Ducati Scrambler Sixty2.

Sería una gran noticia que Benelli la llevara a la producción bajo un paquete más lógico a nivel de parte ciclo pero con el mismo encanto. Ojalá nos den la noticia en 2016, será una excelente aportación.