En 2017 ambos modelos reciben necesarios retoques en el motor para reducir sus emisiones y poder adaptarse así a la restrictiva normativa Euro4. Esto trae consigo más potencia, 5 CV concretamente para dejarlos en 147, y una mejora del par que ahora se sitúa en 108 Nm. El motor procede de la Suzuki GSX-R1000 del año 2005-2008 pero ha sido puesto al día técnicamente y se modificado para adaptarlo a nuevos propósitos, bajo la misma filosofía deportiva pero con un carácter más cañero a bajos y medios regímenes.

También es significativa la introducción de una ayuda a la conducción tan importante como el embrague antirrebote para echarnos un cable len as reducciones más apuradas.

Las gamas cromáticas también varían ligeramente en cuanto a su planteamiento y destaca que la versión naked, la GSX-S1000, ofrece una variante llamada Z y dominada por el negro con detalles en rojo.

Ambos modelos continúan destacando por su aquilatado precio, muy por debajo de los rivales en sus respectivos segmentos, pues apuestan por la calidad de componentes pero sin irse a lo más caro del mercado y por una dotacion electrónica más bien escasa que consta de un control de tracción con tres niveles de intervención. La cuestión es ¿Hace falta más?.

Todavía no están a la venta pero no tardarán en llegar a los concesionarios de Suzuki en España.