Se trata de una serie especial basada en la MRT 125 Pro Supermotard dotada de caros componentes especiales, de la máxima calidad, ante los que no hay rival que se resista.

El motor sigue siendo el afamado Minarelli-Yamaha, pero en su interior cuenta con un pistón de competición realizado por Pistal, y que dada la escasa información disponible, obtenida recurriendo a una publicación extranjera, no sabemos si aumenta la compresión o reduce su peso, aunque a buen seguro la negra y radical supermotard catalana obtendrá algún efecto beneficioso sobre la potencia. Además incorpora un mapeado digital programable de la gestión del motor, un acelerador de tiro rápido y un ligero y atractivo escape Leo Vince, menos restrictivo que el de la MRT convencional.

En la parte ciclo destaca la horquilla invertida Marzocchi con barras de nada menos que 40 milímetros de diámetro y un basculante de aluminio con sistema de amortiguación progresivo anclado a un amortiguador ajustable y con depósito de hidráulico separado firmado por Olle. Además, y para mejorar el tacto del piloto, cuenta con un manillar de aluminio específico y estriberas ProPeg.


Todo esto evidentemente se reflejará en el precio, y para comerse una naranja habrá que gastar una cifra algo superior a lo que cuesta la KTM Duke 125, unos 4.000 euros orientándonos por lo que Motorcyclenews.com estima para el mercado británico.

NdeR: Increíble que toda esta información de una marca española llegue a nuestras manos a través de la prensa británica. Aunque por otro lado, ojalá ese mercado salve a la marca catalana, porque si tienen que vivir de las motos como esta que vendan en nuestro país, tal y como están las cosas...