La marca japonesa por fin ha entendido que con el X-City no se puede rivalizar con el Honda Scoopy. Quizá no lo pretendía pero estaba perdiendo una excelente oportunidad de dar un bocado al tremendo pastel que hay en Italia en el segmento de rueda alta ligero que se lo come desde hace años el Scoopy. Aunque Kymco también se ha unido al festín desde que lanzó el Agility City, con una relación calidad-precio difícilmente superable. Y digo Italia porque el segmento de rueda alta es muy insignificante en España si lo comparamos con lo que se despacha en el mercado italiano.

Sí, en España también se venden scooters de rueda alta, principalmente en Barcelona pero al estar tan localizadas las ventas – aunque en el sitio donde más se vende- el número total no es demasiado significativo en el total de venta de scooters y motos de 125 cc, el auténtico motor del mercado en estos momentos.

Formato típico, envoltorio original

Por eso el nuevo X-Enter 125 parece un complemento perfecto a la completa gama que tiene desplegada Yamaha en 125 cc. Es el típico scooter de rueda alta de 16” y suelo plano, de estampa muy ligera, perfecto para la ciudad. Poco hueco bajo el asiento, movimientos muy ágiles, escasa protección pero muchos accesorios para solventar las carencias que siempre tienen este tipo de scooters. La receta es perfecta y el diseño es uno de sus puntos más llamativos: hermanado con el X-City y resulta muy llamativo por estilo vanguardista. Al menos se ha hecho un evidente esfuerzo, no como Suzuki cuando lanzó su Sixteen, fusilado con muy poca vergüenza torera, como se suele decir vulgarmente. Se tiene bien merecida la tímida aceptación que ha tenido este scooter de indudable calidad pero nula personalidad.

El Yamaha X-Enter 125 rebosa estilo y además presenta dos novedades muy importantes: el motor y el sistema de suspensión, confiado a un solo amortiguación central, una solución muy novedosa para un scooter de este tipo. Esto hace que la parte trasera sea muy estilizada y ligera a la vista. Realza esta sensación la plataforma tras el asiento, ya preparada para instalar el baúl que vamos a necesitar porque bajo el asiento no cabe prácticamente nada.

El nuevo motor ha sido desarrollado específicamente para este scooter. Alimentado por inyección electrónica, con doble árbol de levas y elementos como los pistones de aluminio forjado o el tratamiento cerámico del cilindro persiguen reducir al máximo las vibraciones y optimizar las prestaciones. Es uno de los puntos de más interés porque seguramente rinda de forma excepcional, sin apenas consumir y con un excelente tacto.

En este tipo de scooters, la estructura del bastidor tiene sus ventajas y también algunos inconvenientes: entre lo bueno, destaca que se puede utilizar la plataforma plana para llevar cosas pero a cambio el espacio para los pies es más bien pequeño. En Yamaha dicen que se ha logrado dejar un espacio para los pies líder en la categoría. Ya veremos en cuanto supera a los rivales, aunque a simple vista no parece que se haya conseguido ningún milagro.  El chasis, la suspensión y el motor condicionan mucho.

En los frenos, Yamaha no aprende la lección y al disco delantero (267 mm) le secunda un tambor trasero. Fue el punto débil del Scoopy durante años y es un tanto incomprensible la utilización de este sistema en una novedad 2012. No digo que no sea efectivo - sobre todo porque lo asegura el sistema de frenada combinada - que estoy 100% seguro que lo es pero es un detalle un poco pobre para un nuevo scooter de apariencia de gran calidad.

La instrumentación es muy futurista, completamente digital, huyendo de la imagen de precariedad que tienen muchos scooters de este tipo. Y llama a atención la pequeña guantera justo debajo, una ubicación realmente original.

Yamaha apuesta muy fuerte con el X-Enter, un producto al que le auguro buen futuro si el precio no se dispara, rebasando la barrera de los 3.300 €. Se comercializará a principios de 2012 pero no hay fecha exacta, aunque no se irá mucho más allá de enero.