Igual no te suena mucho Voge, pero si te digo que es una nueva marca perteneciente a Loncin seguro que ya vas entendiendo algo más. El gigante chino que lleva alrededor de tres décadas fabricando motos, scooters y motores a gran escala y cuya producción anual es de tres millones de motores y dos millones y medio de motos también es conocida por sus acuerdos con BMW y más recientemente con MV Agusta, de hecho se encarga de la fabricación del scooter BMW C 400 X y pronto pasará a producir monturas de pequeña y media cilindrada de la compañía italiana.

Esta experiencia adquirida elaborando productos para firmas europeas ha propiciado su interés por lanzar una marca propia siguiendo los estándares demandados en el Viejo Continente, al menos así es como se ha presentado a Voge, con esa ambición por colocarse en un escalón superior en cuanto a calidad respecto al de otras marcas chinas e incluso al mismo nivel que las europeas y las japonesas.

Para comprobar en qué punto se encuentra Voge respecto a su competencia, nada mejor que probar su producto estrella en este momento: la 500DS, una trail desarrollada para el mercado del A2, el cual está repleto de motos de distintas procedencias y rangos de precio.

Esta moto me suena

No había tenido ocasión de ver en directo una Voge antes de esta presentación oficial a la prensa, de ahí que tuviera bastante interés por la espectativas creadas. De este primer encuentro visual lo más destacado es el parecido físico con la Honda CB500X, y aunque es cierto que el pico de pato es casi norma habitual en el segmento, no es sólo el frontal lo que las asemeja, ya que la silueta y hasta la carrocería de la Honda parece haber influido en el diseño de la 500DS. Eso sí, es algo más voluminosa que la CB, aunque menos que la Benelli TRK 502, otra de las referencias de la categoría.

Da la sensación de moto más grande sin llegar a ser aparatosa y se llega bien al suelo, aunque con mis 165 cm de altura no llego a apoyar completamente los pies en el suelo. El asiento resulta algo duro, pero cuenta con una buena superficie, tanto para el piloto como para el pasajero, y el manillar queda a una buena altura y distancia. Las dos manetas son regulables, como también lo es la pantalla frontal -en tres posiciones-.

Tras ella se esconde su instrumentación digital con pantalla TFT a todo color, dotada de numerosa información cuya lectura resulta bastante clara. Sólo he echado de menos que los botones para navegar por la información se encontraran en el manillar y no en la propia instrumentación, pero a cambio ofrece conectividad bluetooth con nuestro dispositivo móvil. Éste, ademas, disfruta de un punto de carga con toma USB justo debajo de la propia instrumentación, el lugar idóneo para aquellos que montan navegador o similares en el manillar.

También resultan vistosos los grupos ópticos, especialmente el delantero con esas luces diurnas que recorren el faro principal de forma vertical. Los intermitentes se iluminan de manera secuencial, como manda la moda actualmente en los coches, mientras que el faro trasero está dividido en dos y también se ha cuidado su diseño. 

¡Cuánto corre!

Una vez ajustadas a nuestro gusto las manetas y tras regular los espejos -poco firmes para mi gusto lo que implica que al mínimo contacto te cambien la posición- toca ponerse en faena para ver de lo que es capaz esta 500DS en las carrreteras de montaña que habíamos programado. Es el momento de poner a prueba su motor de dos cilindros en línea de 471 cc. Se trata de un motor propio que calca en cuanto a diseño el utilizado por Honda en sus CB500X y CB500F. Rinde una potencia de 43,5 CV, por lo que no se ha apurado el límite máximo de 47,2 CV (35 kW) para poder ser utilizado por los usuarios del A2. Tienes todos los datos en su ficha técnica.

Su puesta en marcha deja al descubierto un sonido grave y algo elevado para lo que se estila hoy en una moto completamente de serie. No es una moto para pasar desapercibido, algo en lo que bastante tendrá que ver su corto silencioso, muy atractivo, eso sí.

Iniciamos la ruta cogiendo un tramo de autopista, en donde pronto se aprecian los beneficios de su motor en alto y medio régimen. La 500DS corre mucho -supera los 160 km/h de marcador-, ofrece buenas recuperaciones aunque a partir de 120 km/h las vibraciones son bastante perceptibles, especialmente en las estriberas y en los espejos. En cambio, la carrocería y la pantalla aseguran una buena protección aerodinámica y no he notado turbulencias en la zona alta del casco.

Pero donde mejor se encuentra este motor es en carreteras de curvas, pues empuja desde abajo y con gran rapidez. El cambio está bien escalonado, mientras que su accionamiento es suave y preciso. También es eficaz el embrague, dosificable y blando al tacto, aunque carece de sistema antirrebote para ayudar en las frenadas más agresivas.

Y es que es una moto que invita a divertirse por su facilidad de uso, aunque las vibraciones se presentan de nuevo cuando se juega con la parte alta del cuentarrevoluciones. A bajo y medio régimen, en cambio, el panorama es distinto y apenas se siente nada más que el ya comentado sonido que sale de su escape. 

Componentes de calidad

Voge ha realizado un esfuerzo por dotar a su 500DS con componentes de primeras firmas. Kayaba suministra el equipo de suspensiones, formado por una horquilla invertida y un monoamortiguador trasero con sistema de bieletas. Ambos componentes cuentan con unos reglajes confortables, tendiendo a esponjoso el amortiguador trasero. En general me han parecido unas buenas suspensiones, que ayudan a mantener la moto en su sitio en las trazadas y con una buena absorción de los baches, aunque puede que resulten algo blandas para aquellos usuarios de conducción más deportiva. 

También se ha recurrido a un proveedor importante para equipar los frenos, en donde vemos unas pinzas Nissin que actúan sobre el doble disco flotante del tren delantero y sobre el trasero. Es una combinación convincente sobre el papel aunque esperaba algo más de contundencia en el tren delantero. El tacto es ideal, pues permite dosificar muy bien jugando apenas con un dedo sobre la maneta, pero he echado en falta un poco más de mordiente en algún momento. El trasero, por su parte, me ha gustado en cuanto a potencia y dosificabilidad.

Hay que destacar el empleo de un sistema antibloqueo ABS de Bosch que actúa sobre ambos ejes, el cual tuve ocasión de poner a prueba pues al final del día apareció la lluvia, con lo que el asfalto perdió bastante agarre. Su puesta a punto está conseguida, aunque en seco entra demasiado rápido en la rueda trasera, dejando pocas opciones de “diversión” a los pilotos más experimentados.

Ya que hablamos de agarre, decir que otro de los puntos fuertes de la Voge es el montaje de neumáticos de Pirelli Angel ST con medidas de 17” en ambas ruedas. Son unos neumáticos que transmiten mucha confianza, incluso en mojado, y que determinan el carácter asfáltico de esta trail, muy enfocada al turismo por carretera.

Conclusión y valoración Voge 500DS

Las marcas chinas llevan un tiempo intentando convencernos de que sus motos son equiparables a las japonesas y europeas, especialmente en cuanto a equipamiento, montando instrumentaciones espectaculares o luces de LED de diseños impactantes, entre otros elementos. Pero Voge ha ido más lejos, y aunque también presume de su iluminación y de su pantalla TFT -lo tecnológico entra por los ojos y es de lo primero que ve un posible cliente-, su apuesta se centra en el empleo de componentes de marcas reconocidas, como Kayaba, Pirelli, Nissin o Bosch.

Es un gran cambio de mentalidad y un buen punto de inicio para una marca que pretende pelear de tú a tú contra lo más granado de su categoría. Todavía está lejos de la CB500X -posiblemente la referencia de la categoría-, pues para acercarse debe cuidar detalles perceptibles cuando se mira con detenimiento la moto -tornillos del escape o de la cúpula, botoneras de aspecto espartano, la sujección de los espejos, los reguladores de las manetas...- y suavizar las vibraciones del motor. Pero me parece un excelente punto de partida y tiene mérito sacar una moto así a la primera. 

Y es que Voge ha logrado una moto muy válida para el día a día sin renunciar a pasarlo bien por la carretera, en donde se disfruta con la elasticidad de su motor y la alegre subida de vueltas, aunque ello derive en un ruido elevado.

Unas suspensiones equilibradas y unos frenos de calidad hacen de ella una moto cómoda, apta para todo tipo de usuarios, desde los más novatos a los más expertos, aunque estos últimas igual demandan algo más de firmeza en conducción más deportiva.

El apartado que seguro que no plantea dudas es el del equipamiento, es difícil ver una instrumentación así en esta categoría, de TFT y con tan buena claridad de imagen.

Como es lógico, la incorporación de materiales de más renombre incide en el precio de la Voge 500DS -5.995 €-. Prácticamente es el mismo que el de la Benelli TRK 502 -5.999-, en mi opinión su principal rival en cuanto a concepto, peso y potencia, aunque la italiana es más voluminosa y obsoleta en equipamiento, pero también más potente y refinada en comportamiento. Otra rival a tener en cuenta es la KTM 390 Adventure, 200 € más cara, dotada con un motor más pequeño pero igual de potente y con casi 50 kg menos de peso.

Equipamiento piloto