El universo de las motos específicas destinadas al carnet A2 es muy variado, especialmente si hablamos de modelos naked, sin carenado. Pero hay pocas cuyo estilo llame tanto la atención como el de la Brixton Crossfire 500. De hecho, es uno de los modelos elegidos para el reportaje que hicimos dedicado a las motos más "cool" para esta licencia, ya que apuesta por unas líneas sumamente modernas con iluminación LED acompañadas de algunos destellos clásicos que le dan ese aire atemporal tan de moda. 

Pero aparte de la estética, lo más interesante de esta moto es el motor que ha desarrollado Brixton, el más avanzado y capaz de toda su gama. Eso quiere decir que estamos ante una marca que fácilmente podría lanzar motos de media cilindrada en un plazo de tiempo más o menos corto aprovechando la base que emplea esta Brixton Crossfire 500. 

Se trata de un propulsor de dos cilindros paralelos de concepción moderna y 486 cc, con culata de cuatro válvulas gracias al doble árbol de levas y con refrigeración líquida. La potencia que se anuncia apura el límite de las motos aptas para el carnet A2 gracias a sus 47,8 CV a 8.500 rpm. Esto hace que estemos ante una máquina con capacidad para moverse con soltura en ciudad y mucha solvencia fuera de ella. De hecho, con esta potencia la Brixton Crossfire 500 es una moto que en carretera puede darnos grandes alegrías, tal y como pudimos comprobar durante los días que la tuvimos de prueba.

El motor responde bien en gran parte de la gama de revoluciones, con las vibraciones bastante controladas y un tacto agradable que resulta perfecto para aquellas personas con poca experiencia que nunca se verán intimidadas por su rendimiento y sí van a aprender a manejar una moto con un propulsor de cierta entidad en lo que a prestaciones se refiere.

En cuanto al comportamiento, las sensaciones son buenas porque zigzaguea con mucha soltura gracias a una geometrías de dirección bien planteadas. Es ágil de movimientos y nunca de ve comprometida por el rendimiento del motor, transmitiendo siempre estabilidad y seguridad a los mandos.

En estas buenas sesaciones tiene mucho que ver la horquilla invertida de 41 mm que además es regulable, algo muy poco habitual en el segmento donde compite. El amortiguador trasero, en cambio, tiene una respuesta menos fina porque responde con un poco de sequedad.

En cuanto a la frenada que está confiada a componentes J.Juan, un gran disco delantero "mordido" por una pinza de anclaje radial se encarga de retener los 190 kg declarados de la Crossfire 500. Tiene buen mordiente aunque no mucho tacto y sistema ABS de Bosch tiene una puesta a punto bastante poco intrusiva. 

La postura de conducción es típicamente naked, confortable y alejada de extremismos deportivos, ya que las piernas no van muy flexionadas y los brazos descansan cómodamente. Y cuenta con unos grandes espejos que no encajan muy bien en el diseño general pero que sí proporcionan una buena panorámica de lo que sucede detrás.

En general, Brixton ha planteado su primera moto grande con mucho mimo a la hora de diseñarla y que resulta agradable y divertida a los mandos, tal y como pudimos comprobar en los días que estuvimos con ella. Os invitamos a ver el vídeo donde explicamos y analizamos a fondo tanto su planteamiento como el comportamiento dinámico.