Habitualmente suelo empezar haciendo una presentación de la moto, en este caso el scooter, que he probado pero al tratarse del Yamaha TMax me lo puedo ahorrar, porque ¿hay alguien que no lo conozca? En unas pinceladas te diré que es el pionero del segmento megascooter, lleva más de 20 años en el mercado y es superventas en España y Europa. Acaba de lanzarse la octava generación y nos hemos ido a Valencia a probarlo en su “puesta de largo” oficial. Para mí no es una presentación más ya que se trata de “mi scooter”, el vehículo que uso a diario y que me confieso fan incondicional, de hecho he tenido las dos versiones anteriores al TMax que nos ocupa en esta prueba. De ahí que además de cómo periodista/probador me voy a poner en la piel de un usuario habitual del modelo, algo poco frecuente pero que puede aportar puntos de vista diferentes y algo más de sensibilidad en las mejoras en la evolución del modelo.

Lo primero que salta a la vista está claro: la estética es totalmente nueva. Esto ha sido una de las premisas en cada evolución de TMax y en esta en concreto los cambios son mucho más acentuados. Todos y cada uno de los plásticos exteriores han cambiado, especialmente el frontal, que nada tiene que ver con ninguna de las versiones precedentes. Te puede gustar o no, para gustos los colores, lo que es palpable es que la calidad de cada acabado está cuidada al detalle. Además ahora se han introducido elementos que a mi parecer son un gran acierto como en manillar, que pierde todos los plásticos que lo rodeaban para mostrarse en todo su esplendor, en aluminio forjado y con una estética muy deportiva. El depósito de combustible permanece en el mismo sitio (queda entre las piernas), pero se ha prescindido de la tapa que daba acceso y ahora está a la vista, además el tapón es muy de moto deportiva y con apertura inteligente, se puede abrir sin llave dos minutos después de quitar el contacto principal del scooter. Esto así en parado, si te parece nos subimos y te cuento el resto en marcha.

Ergonomía ¿distinta?  

La teoría es que ha variado ligeramente la postura de conducción sobre todo porque el manillar está un poco más bajo. Se ha querido “deportivizar” y que el conductor vaya un poco más echado hacia delante. En la práctica y una vez recorridos unos cuántos kilómetros yo no he notado dicho cambio, eso sí, mantiene una ergonomía perfectamente estudiada para que sea un scooter cómodo y para conductores de tallas muy diferentes. Lo que si se nota es el nuevo asiento, más largo y con un respaldo que ahora es regulable, también se ha ampliado el espacio para los pies en las plataformas. Cuenta también con la posibilidad de llevar las piernas un poco más estiradas subiendo un poco los pies. Yo, con mi 1’80, y con el respaldo en la posición más retrasada, dibujo el triángulo ergonómico perfectamente, es decir, cada elemento -asiento, manillar y plataforma- me queda en la posición perfecta para rodar con total comodidad, sin fatiga en ninguna parte del cuerpo y teniendo todo bajo control a cualquier ritmo. ¿Es o no es para ser fan?

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Volviendo al asiento tiene un mullido algo duro pero nada incómodo, se te empieza a dormir el trasero cuando llevas más de media hora encima -al menos a mí- y esto está muy bien. El tapizado es totalmente antideslizante y resistente a inclemencias y, a buen seguro, al paso del tiempo. Todo apunta a que el pasajero debe ir también muy cómodo detrás, cuenta con sobrado espacio en el asiento, asideras, reposapiés y si ya pones un top case que le sirva de respaldo: business class. Yamaha ha desarrollado un top case en dos capacidades (para uno o dos cascos integrales), con una tapa que ofrece en 12 colores y con una apariencia que se integra perfectamente en la estética general del scooter. Soy poco amigo de los baúles pero este sí podría ser una opción.

TMax/Tech Max 2022

Yamaha TMax/Tech Max 2022

Precio: 13599 € | Peso: 218 kg | Potencia: 47.6 cv | Motor: 560 cm³

Una aspecto a destacar de la nueva carrocería y que atañe al conductor es que se ha estrechado la zona de las piernas, esto permite llegar mejor al suelo con los pies sobre todo a gente que mida menos de 1’65 aproximadamente. Importante también es el nuevo parabrisas ya que por fin es regulable en altura, mecánicamente -y con herramientas- en la versión estándar y de forma eléctrica en la versión Tech, que es la más equipada. Aquí sube y baja mediante uno de los botones de la piña izquierda, una palanca tipo joystick con la que puedes moverte a través del menú que ofrece la pantalla digital.

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Esta es otra de las novedades importantes de este nuevo TMax, ¡por fin una pantalla TFT! Sin duda, una parte esencial del equipamiento que había que actualizar ya que en la versión anterior todavía el velocímetro y el tacómetro eran de agujas. Además de mostrar toda la información necesaria tiene conectividad con un Smartphone a través de la app gratuita MyRide de Yamaha, y no sólo eso, si te instalas el Garmin en el teléfono puedes ver la navegación a pantalla completa en el scooter. Para ello cuenta con una toma USB donde conectar el cable al teléfono aunque también cuenta con la posibilidad de conectarse por wifi.  

Tacto TMax

Quien tenga un TMax o quien lo haya probado alguna vez sabe exactamente a lo que me refiero. Me explico. Su motor bicilíndrico tiene un sistema de equilibrado que hace desaparecer por completo cualquier tipo de vibración, eso unido a ese sonido ronco tan característico es parte importante del “tacto TMax”. En esta versión se ha montado un nuevo acelerador electrónico que ha suavizado su accionamiento, además lo noto más preciso y sensible que en la versión anterior. El escape es el mismo y aunque los responsables de Yamaha afirman que ha variado el sonido, yo no aprecio la diferencia.

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En marcha es el TMax de siempre, abres gas y a la vez que escalan las rpm en el tacómetro el zumbido sube de decibelios de forma uniforme y nada estridente, casi elegante. La aceleración es lineal, suave y perfectamente dosificable. Puedes ir a cualquier ritmo y el tacto se muestra igual de agradable. El motor no ha variado, es Euro 5 y mantiene los 560 cc y 47,6 CV de potencia, esto no le hace ser un prodigio en cuanto a potencia y aceleración, pero son más que suficientes para mover con soltura sus 218 kilos. Además se puede conducir con el carné A2. Cuenta con dos modos de funcionamiento S (Sport) Y T (Touring), no hay mucha diferencia entre ambos, solo que en el T la entrega de potencia es algo más progresiva. No te esperes un “patadón” en modo S, de hecho al enroscar el puño de gas la entrega no es inmediata es también progresiva. Posiblemente haya quien necesite “algo más”, para ello hay soluciones en forma de otro escape y sobre todo acompañado de un variador. Para lo primero Akrapovic ha diseñado un escape que ofrece Yamaha en el catálogo de accesorios opcionales y que se puede elegir en dos colores: negro o plata.  

Ciclística sport

El TMax no sería el TMax sin su excelente parte ciclo, esto juega también un papel importante en el conglomerado de aspectos que forman el anteriormente citado tacto TMax. En este aspecto tampoco hay novedades relevantes en esta evolución 2022, solo que en la versión Tech el amortiguador trasero es regulable en precarga.

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Cuanto nos referimos a él como megascooter deportivo no es sólo por la estética, su parte ciclo bien podría ser el de una moto R. Su archiconocido chasis de doble viga de aluminio con el motor montado de forma rígida y unas suspensiones en perfecta consonancia son actores fundamentales de su comportamiento dinámico. Aquí una vez más se muestra con una estabilidad en marcha difícilmente superable, en la versión Tech noté algo más de rigidez en marcha, seguramente estaría precargado el muelle. Esto es un punto a favor en conducción deportiva pero por contra notas mucho más las imperfecciones del asfalto, un mal menor. El compromiso entre agilidad y estabilidad, clave en cada TMax en estos 20 años de historia, se ha llevado al último término para poder disfrutar en marcha y de forma segura.

Las llantas son nuevas, exhiben nuevo diseño y se han aligerado, lo que reduce levemente las inercias, un poco más en el tren delantero que en el trasero. Mención especial para los nuevos Bridgestone Battlax SC2 que monta de serie, pudimos probarlos en mojado y en seco y el rendimiento es más que satisfactorio. La adherencia incluso con agua es total y aquí las ayudas electrónicas como el ABS o el control de tracción son la guinda del “pastel ciclo”. A destacar sobre todo el papel del control de tracción, es poco intrusivo y corta lo justo para poder corregir y volver a ofrecer toda la potencia disponible. En todos los kilómetros que hicimos de ruta apenas saltó, y eso que hubo todo tipo de inclemencias y diferentes asfaltos. Igual si que saltó pero no lo noté, ahí está la clave de un buen control de tracción, que por cierto es desconectable. Lo que nos es desconectable es el ABS. El sistema se mantiene igual y a mí me resulta efectivo pero con los pulsos demasiado espaciados entre sí, en una frenada de emergencia el ABS deja correr el scooter para mi gusto demasiado metros hasta que consigue detenerse.

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Para todo  

Como te he mencionado antes, soy usuario de TMax desde hace años, es mi modo de transporte y su uso abarca todos los escenarios posibles. No deja de ser un scooter con todo lo bueno que ello conlleva, sobre todo en ciudad. Es cierto que es grande y tiene un peso considerable pero eso se contrarresta con su perfecta estabilidad y agilidad en marcha, una vez que le cojas las medidas, todo solucionado. ¿Qué hay que salir a carretera? Sin problema, de hecho he salido a hacer curvas por carreteras reviradas y puedes ir al ritmo de cualquier moto de cilindrada media, eso sí, en las rectas te cogen, pero en curvas hay más igualdad. Las largas distancias también son aptas para el TMax, además las novedades del modelo como el parabrisas, el top case o la navegación a pantalla completa contribuirán a hacer los viajes más placenteros.

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Un aspecto en seguridad que a veces pasa desapercibido es que al quitar el contacto tienes la posibilidad de, además de bloquear el manillar, dejar fijo el caballete central. Se trata de un sistema antirrobo muy efectivo, y aquí tristemente el TMax ocupa los primeros puestos del ranking de robos, porque no hay manera de quitar el caballete.  

Conclusión y valoración

Este nuevo TMax es sin duda mejor TMax. Mantiene todo lo que tenía bueno, tacto del motor, ese compromiso entre estabilidad y agilidad en marcha, la ergonomía, entre otros. Y añade elementos que ya hacían falta como cuadro de mandos digital en su totalidad, la conectividad o el parabrisas regulable en altura. También mejora acabados (manillar y tapón de combustible) y exhibe nueva estética, ahí juzga tú si te gusta o no. Lo tiene todo para mantener su hegemonía en el segmento, más aún ahora que desaparece uno de sus rivales más directos: el BMW C 650.

Algo que no me ha gustado es que la guantera no tenga cierre, ni manual ni automático. Se echa en falta porque ahora con toma usb y con el cable conectado al Smartphone es fácil que se quede dentro. Otro punto en contra, y esto ha sido siempre así: el precio. La versión estándar cuesta 13.299 euros, son 800 euros más que la versión anterior. La versión Tech cuesta 15.499 euros y equipa el parabrisas regulable mediante un botón, control de crucero, asiento y puños calefactables, regulación de precarga del amortiguador trasero y colores diferentes. ¿Merece la pena? Allá cada cual, yo me mojo y en este caso no optaría por la versión Tech. En otros modelos compensa optar por la versión mejor equipada y en este caso a mi no me lo parece porque tiene un equipamiento de serie francamente bueno.