Es difícil que una denominación comercial describa tan milimétricamente a un modelo. Y es que al decir Streetfighter, aparte del famoso vídeojuego de los 90', me viene inmediatamente a la cabeza el segmento maxinaked y todo lo que en él se engloba, que son muchas cosas, pero en esencia: deportividad, radicalidad, potencia y “desnudez”.

La Ducati Streetfighter podría ser la imagen del segmento por ejemplo en un catálogo porque asume perfectamente esos preceptos. Pero aquí matizo esto de la radicalidad porque hay una Streetfighter aún más extrema que la V2: la V4. Y es que no hacen falta 200 (o más) caballos de potencia para dar rienda suelta a la fogosidad de cada uno, y de ahí viene lo de la lógica. Los 153 CV de la V2 hacen que sea una moto más terrenal que su hermana mayor, una opción más lógica para un “todo uso” y un enfoque hacia un público más amplio con diferentes niveles de pilotaje.

Panigale al desnudo

Los aires de deportividad los lleva en su ADN y es que la Streetfighter es una Panigale V2 sin carenado, con manillar y con ciertos retoques en cuanto a geometrías y claro está ergonomía. Rápidamente os invito a que os fijéis en ciertos detalles estéticos de la moto que, como en toda Ducati, está plagada de ellos. El faro es su seña de identidad, es minimalista pero lleno de cosas interesantes como las ópticas led con luz diurna, entradas de aire y siluetas, así como formas en clave aerodinámica muy llamativas. Y ya que hablamos del aire, en los laterales tiene muchas más tapas que una naked al uso, esto por un lado está muy bien porque decoran y van estratégicamente colocadas para desviar el aire que llega a las piernas, pero por otro no dejan ver el motor. Y es una pena porque el propulsor Superquadro de Ducati es realmente bonito.

Como no podía ser de otra manera, hereda elementos de la Panigale como el colín con esas entradas de aire tan características, las ópticas traseras, el amortiguador trasero en disposición lateral y totalmente a la vista y por supuesto el basculante monobrazo. Lo mejor sin lugar a dudas es que echéis un vistazo al vídeo que es donde de verdad se aprecia todo esto que te cuento.

Bendita ronquera

Para disfrutar con la Streetfighter no hace falta ni engranar la primera marcha, sólo con pulsar el botón de encendido, cuando cobra vida este bicilíndrico en V a 90 grados, ya te vas haciendo una idea del carácter de esta moto y de que te lo vas a pasar bien. Es un sonido ronco, profundo, vibrante, una melodía “superquadrofónica” que ya a ralentí tiene su atractivo, pero que en marcha va subiendo notas a medida que la aguja escala por el tacómetro. De nuevo te emplazo a ver el vídeo con el volumen bien alto.

La Streetfighter es una moto de medidas contenidas, se aprecia a simple vista pero también cuando te subes a ella. El asiento está a 845 mm del suelo, con mi 1’80 de estatura llego en parado con las dos plantas de los pies totalmente apoyadas en el asfalto. En marcha se siente una moto compacta y en la que se adopta una postura muy natural, deportiva pero no radical, es decir, vas echado hacia delante pero no cargas mucho peso en las muñecas. Los estribos están retrasados pero lo justo para no fatigar las piernas cuando llevas un buen rato rodando, auqnue por otro lado lo suficientemente altos como para poder hacer una conducción deportiva eficiente. En cuanto a habitabilidad con mi tamaño no tengo problema, me puedo mover encima de ella perfectamente, descolgarme para tumbar, hay espacio en el asiento -por cierto, bastante cómodo y amplio-, pero quien mida de 1’90 para arriba tendrá problemas de espacio. Se ha trabajado mucho la aerodinámica de esta moto, se nota sobre todo en la zona de las piernas cuando vas deprisa por que el aire no te llega, del pecho hacia arriba no tienes absolutamente nada de protección pero al menos la parte baja está protegida. La parte inferior del depósito de combustible se estrecha en buena medida para dejar más espacio a las piernas y a su vez redunda en su condición de moto pequeña o al menos es la sensación que da: así por encima nada hace presagiar el motor que llevas en medio.

Y así con la ronquera resonando en mis tímpanos me adentro en una carretera revirada, el hábitat perfecto de la Streetfighter. De los tres modos de conducción, todos personalizables en cuanto a ABS, control de tracción, anticaballito y retención del motor, el Road es el más polivalente. La entrega de potencia es progresiva, lineal y más que suficiente para llevar un ritmo rápido. La principal diferencia con el modo Sport es la “patada” que este tiene de 7 a 9.000 rpm, una reacción perfecta para circuito pero que para carretera se me antoja demasiado brusca. El tacto del acelerador electrónico es exquisito, suave de accionar, sensible al mínimo movimiento y muy directo. También lo es el cambio, con un “clack” muy de moto deportiva pero solo afecta al oído ya que el engranaje de las marchas es blando y apto para cualquier calzado. Por supuesto tiene cambio semiautomático tanto para subir como para bajar marchas sin necesidad de accionar el embrague. Las retenciones al bajar marchas son otra de las cosas que me han gustado mucho, cuenta con embrague antirrebote asistido, además puedes variar la retención del motor al decelerar y al reducir marchas, todo ello te pone en bandeja poder bajar dos marchas de golpe sin miedo a bloquear la rueda trasera, y si tienes “manos”, a derrapar y cruzar la moto.

Consecuencia directa de derivar de una superbike como la Panigale es que la parte ciclo es de calidad y tremendamente eficiente. El chasis es un monocasco de aluminio donde el motor forma parte de él. Las suspensiones, totalmente regulables, hacen que la estabilidad en marcha sea una de sus principales virtudes. Aun aflojándolas en todos sus parámetros tienen un tarado duro que en ocasiones pueden transmitir reacciones secas ante los baches o un asfalto en malas condiciones pero todo va enfocado que sea una moto eficaz para ir deprisa y lo es. El paso por curva es otro de los aspectos a destacar porque es impecable a cualquier ritmo. Aquí los neumáticos Pirelli Diablo Rosso IV que equipa de serie tienen parte del mérito porque se agarran muy bien al asfalto y en cualquier ángulo de inclinación. El tren delantero tiene aplomo y va muy por donde tú quieras a pesar de que en ciertos cambios de rasante o de dirección muy seguidos parece que lo pierdes, pero es una sensación al tener el manillar alto más que un hecho.

Los frenos ponen la guinda a una sobresaliente parte ciclo. Manetas Brembo regulables en proximidad al puño y en recorrido, pinzas también Brembo que proporcionan una frenada potente y dosificable en todo momento. En la V2 se ha optado por un tipo de pastillas de freno diferentes que en la Panigale, más enfocadas para un uso en carretera en vez de circuito. Como mencionaba antes, la actuación del ABS es regulable y cuenta con ABS en curva que no he tenido la suerte de probar y digo suerte porque para que funcione este sistema en curva es porque has entrado muy colado, algo que es más probable que suceda en un circuito.

Conclusión y valoración

Qué duro es cuando te encariñas de algo y lo tienes que dejar. He pasado una semana con la Streetfighter, toca devolverla pero tengo claras varias cosas. Una es que podría ser perfectamente una moto para el día a día en cuanto a postura, peso y medidas, pero no tanto por motor. Aunque algo “retocado” comparado con el de la Panigale, es un motor de carrera corta, es decir, un motor que funciona bien a altas revoluciones y no muy fino por debajo de 4.000 rpm.

Por otro lado es una delicia ir deprisa en una carretera de curvas, tanto por potencia y tacto del motor como por la impecable parte ciclo que te hace disfrutar y, lo más importante, hacerlo de forma segura ya que va cargada de electrónica que va dosificando en la medida que cada uno quiera ya que todo es ajustable a las preferencias del que conduce.

Una superbike con las comodidades de una naked, sobre todo en cuanto a postura de condución. Otra cosa que tengo clara es que 19.290 euros es un precio elevado si tenemos en cuenta que prescinde de ciertos “lujos” como la conectividad, una Smart key o suspensiones electrónicas, algo que sí lo traen de serie otras rivales del segmento con precios similares.

Ducati Streetfighter V2 2022-2023

Precio: 19290 € | Peso: 178 kg | Potencia: 153 cv | Motor: 955 cm³

Un fallo "gordo" es que no cuente con un indicador de nivel de combustible. Como es habitual en la firma de Borgo Panigale, se ofrecen accesorios opcionales interesantes como los alerones en fibra de carbono o una línea completa de escape Akrapovic para que esa ronca melodía se transforme en… te lo puedes imaginar.