La última evolución de la Tracer 9 GT fue en 2021, asistimos a su presentación y os lo contamos todo desde allí con vídeo incluido. Pues bien, tenemos una nueva versión GT+ que no sustituye a la GT sino que se añade a la familia Tracer 9. Doy por hecho que la conoces o al menos te suena, si no es el caso hablamos de una trail asfáltica polivalente, de ahí lo de crossover, con una base excelente y un equipamiento muy completo, aspectos que por supuesto se han dejado tal cual. En esta evolución se ha incidido en la vertiente tecnológica donde destaca la incorporación en el frontal un radar de ondas milimétricas, similar al que usan los coches, para captar con precisión todo lo que ocurre delante de la moto. Gracias a él funciona un sistema de frenado unificado asistido (UBS) para ambas ruedas y un nuevo control de crucero adaptativo (ACC). Ahí no acaba la cosa, hay más novedades pero lo mejor va a ser apretar el botón rojo e irlo viendo todo en marcha. Vámonos.

Largas y cómodas distancias

Lo que está fuera de toda duda es que esta versión GT+ va dirigida a un perfil muy concreto: el viajero. Muchos de los principales cambios van encaminados a hacer más placenteras las largas distancias, y ya no sólo hablamos de viajar cómodamente sino de hacerlo de forma segura. Pero antes te voy a contar -una vez más- y sin extenderme mucho porqué siempre se habla de la polivalencia de las motos de este segmento en general y de la Tracer 9 en particular. Es una moto cómoda, la postura de conducción es natural y poco forzada, todo está en su sitio y te haces con ella enseguida, a pesar de sus 223 kilos. Esta GT+ viene con un nuevo asiento de pequeño tamaño pero muy cómodo, además es regulable en altura; el del pasajero va separado y un poco más elevado. Con mi 1’80 de estatura llego perfectamente al suelo con los dos pies completamente planos en el asfalto. Por tanto es una moto que vale para el día a día, para ir a trabajar, por supuesto apta para viajar solo o acompañado y también para salir a desfogarte en conducción deportiva en una carretera de curvas.

El nuevo sistema de frenado UBS lo que hace es frenar automáticamente cuando el radar percibe otro vehículo cerca o que ha frenado repentinamente. Es desconectable y funciona en conjunción con la IMU de tal forma que además de repartir la frenada en ambos trenes, las suspensiones se adaptan a esa situación de frenada de emergencia. Al principio se hace raro que la moto frene por ti, pero tranquiliza que anticipe la frenada, si por ejemplo te pilla despistado o mirando hacia otro lado y por un instante no te das cuenta que el vehículo que está delante ha frenado fuerte e inesperadamente. En ocasiones también te avisa con indicaciones de emergencia en la pantalla. Ya de paso te cuento que monta una nueva pantalla TFT de 7 pulgadas con conectividad y navegación a través de la aplicación Garmin Motorize (que no incluye de serie). Las piñas son nuevas y la izquierda trae un joystick muy cómodo para navegar por la interfaz del menú, todo de una forma sencilla e intuitiva.

Por su parte el nuevo control de crucero ACC gracias al radar se puede decir que permite poner el “piloto automático”, es decir, cuando está activo en marcha mantiene una distancia fija con el vehículo que llevas delante, detecta cambios de velocidad y frenadas, también ayuda en los adelantamientos e incluso cuenta con un asistente en curvas para no aumentar la velocidad una vez que la moto esté inclinada. Funciona bien, es muy similar al sistema que montan los coches actuales pero a mí personalmente me aburre que la moto piense por mí, de hecho rara vez uso el control cruise, prefiero una carretera convencional que una autovía, pero reconozco que para viajes largos sí le daría uso. Para esto de las largas distancias no viene mal recordar que trae de serie las maletas laterales (el baúl trasero que aparece en las imágenes es un accesorio opcional), una pantalla regulable en altura de forma manual y luces adaptativas.

Muy Tracer

La base ya era buena y se ha mantenido, es la Tracer 9 que ya conocíamos y que a mí me tiene bastante enganchado. El motor tricilíndrico en línea es una gozada tanto en potencia como en tacto. Mantiene los 119 CV a 10.000 rpm y el par de 93 Nm a 7.000 rpm. Como principal novedad incorpora un Quick Shifter de 3ª Generación con el que puedes prescindir de accionar el embrague tanto para subir como bajar marchas e incluso puedes reducir con el gas dado, toda una experiencia para vivir con cautela y precaución. El embrague es antirrebote y el tacto de la palanca al engranar las marchas mejorable.

A diferencia de la GT básica ahora los 4 modos de conducción (Sport, Street, Rain y Custom, este último totalmente personalizable) se integran en la IMU de 6 ejes de tal forma que en cada uno de ellos varía la entrega de potencia, el control de tracción, el control de deslizamiento, el anti wheelie y las suspensiones electrónicas. Esto último sigue siendo para mí uno de los grandes atractivos de este modelo ya que funcionan muy bien, van regulándose solas para que en todo momento lleves un reglaje perfecto, aporta seguridad y confort en marcha. Esto siempre que el ritmo sea moderado, en cuanto aprietas la cosa cambia incluso en el modo Sport en donde el tarado se endurece, las reacciones no son las que esperas yendo rápido y esto le penaliza en conducción deportiva. También que los estribos van muy abajo y tocan enseguida al tumbar, hay posibilidad de subirlos pero la postura cambia, las piernas van más flexionadas y ya no es tan cómoda; no se puede tener todo.

El resto de la parte ciclo es de sobresaliente, el chasis es de doble viga de aluminio, el basculante y las llantas también son de este material. El freno trasero se ha revisado, pinza, bomba y pedal son nuevos y el disco ha aumentado hasta los 267 mm de diámetro. De frenos va más que sobrada, frena mucho y bien, dosificable en todo momento y por supuesto con ABS poco intrusivo y bien afinado para lograr parar la moto en pocos metros.

Conclusión y valoración

Con esta versión GT+ la Tracer 9 no ha hecho más que mejorar. Ha dado un evidente salto en tecnología que se agradece pero que a su vez encarece el precio ya que cuesta 2.100 euros más que la versión GT estándar. Es una diferencia considerable y lo que hay que analizar es en qué medida el tema del radar y los sistemas de frenado y control de crucero te hacen falta o simplemente si los vas a utilizar. Yo -y aquí me mojo- me quedo con la GT estándar. También hay que tener en cuenta que existe una Tracer 9 básica (sin maletas ni suspensiones electrónicas, entre otras cosas) y tiene un precio inferior en 5.000 euros respecto a la GT+. Ahí lo dejo.

Aspectos económicos aparte, conducir la Tracer 9 es una delicia, es cómoda, segura, todo funciona bien y en armonía, además es divertida. El motor tiene la potencia perfecta para poder satisfacer a prácticamente cualquier usuario, el tacto es de lo mejor, además te permite ir despacio si así lo deseas, no te incita a la violencia en todo momento como pasa en otras motos de corte más deportivo. Polivalencia en mayúsculas. El equipamiento de serie muy completito, sobre todo en esta GT+, aunque se echa en falta una llave de proximidad y un embrague de accionamiento hidráulico con maneta regulable.