Hace un año que comenzamos a utilizar el Arai Tour X-4 en nuestras pruebas con motos trail. Es un modelo que ha sido sustituido por el Tour X-5, pero nos interesaba mucho conocer su estado tras todo este período de tiempo para comprobar el nivel de calidad que Arai implementa en sus modelos. Durante estos 12 meses apenas nos lo hemos quitado de la cabeza y ya te adelantamos que el resultado ha sido sorprendente.

Como sabréis, el Tour X-4 es un casco con la calota fabricada en fibras compuestas unidas con resinas, lo que le hace especialmente resistente a los impactos, además de absorber y dispersar de manera más eficiente la energía en los golpes. Esto, lógicamente, también implica un peso más notable respecto de los fabricados con fibra de carbono y que se nota la primera vez que lo sujetas con la mano. Es un casco pesado, pero una vez que introduces la cabeza en él te olvidas de este aspecto casi por completo. Es el casco más cómodo que he tenido nunca.

Su interior cuenta con un acolchado de mucha calidad, por supuesto desmontable y lavable. Se pueden adquirir almohadillas de mejilla y el resto de piezas con distintos grosores y tamaños para amoldarlos mejor, pero no me ha hecho falta pues desde el primer momento me he sentido a gusto. Eso sí, es un casco que da más talla que otros. Es decir, si dudáis entre un S y un M, escoged la S. En mi caso, me he decantado por una XS. También me ha resultado óptimo para conducir con gafas puestas pues las patillas tienen su hueco en el interior. La única pega que he encontrado es que el acolchado interior se coloca a presión, no tiene clips, lengüetas o velcros para sujetarse. No me ha planteado problema alguno, pero me da más confianza un sistema de acople diferente.

El paso del tiempo no ha afectado al interior, que sigue ajustando a la perfección. No he notado que el mullido haya cedido y el casco se sigue ajustando a todo el contorno de la cabeza y de la cara. Sólo se nota el uso en la zona inferior trasera, a la altura de la nuca, donde el casco roza con el cuello de la cazadora. Tampoco se nota descolorido después de haberse lavado, aunque por lo general he utilizado jabones neutros y siempre a mano.

La pantalla, con tomas de ventilación incluidas, tiene una amplia superficie de visión e incluye pinlock para evitar el empañamiento. Eso sí, no hay pantalla solar escamoteable -Arai no utiliza este sistema por entender que resta seguridad- y tendréis que optar por utilizar gafas de sol o bien montar una pantalla oscura.

Por otro lado, ha aguantado perfectamente el paso de los kilómetros sin arañazos, incluso habiendo utilizado el casco en off-road con polvo y barro en numerosas ocasiones. Me hubiera gustado que permitiese el uso de gafas off-road sin tener que desmontar la pantalla. Bueno, realmente se pueden usar, pero la cinta de sujeción choca con la propia pantalla y no es cómodo. El clic para lograr un cierre más hermético sigue funcionando correctamente incluso sin quitarse los guantes, pues tiene una pestaña para ayudarte.

El desmontaje de la pantalla es sencillo, sólo hay que retirar los cuatro tornillos que también sujetan la visera, aunque hay que tener cuidado porque son tornillos de plástico y recomiendo utilizar una moneda de la misma medida que la ranura para no dañarlos. La moneda de cinco céntimos es la más apropiada. Después de haber montado y desmontado la visera y la pantalla de forma constante, todo sigue ajustando como el primer día aunque sí que tengo un tornillo algo dañado porque utilicé un destornillador inapropiado la primera vez que la quité.

También ha aguantado muy bien el paso del tiempo la parte externa. El casco es blanco pero con una pintura nacarada que se aprecia sobre todo de cerca. Ni el sol ni el agua han hecho mella en él que sigue brillando como el día de su estreno, y también ha resistido de forma notable a los impactos, que por suerte han sido pocos. Apenas se notan algunos “picotazos” en la parte inferior trasera y eso que ya os digo que más de un golpe se ha llevado.

Sensaciones en marcha

Como indicaba al principio, se trata de un casco realmente confortable. Puedes estar todo el día con él puesto pues el peso del mismo se reparte por toda la superficie. No aprieta en ningún punto concreto, aunque ya sabes que no todos tenemos la misma forma de la cabeza. A mí, por lo menos, que además soy algo maniático con los cascos, no me deja señal en ningún lado ni me genera molestia alguna incluso después de trayectos largos.

Tiene un buen número de entradas y salidas de ventilación, lo que también se aprecia en días más calurosos. No notas cómo te llega el aire, es decir, no aprecias como en otros cascos la corriente de aire, pero cuando te lo quitas no estás sudando como con otros, lo que denota que está funcionando. Eso sí, las tomas superiores son muy fáciles de abrir o cerrar accidentalmente. También funciona de forma correcta la que ventila la pantalla, pues apenas se me ha empañado alguna vez.

La visera está muy bien diseñada y permite rodar a alta velocidad sin que haga efecto vela. Eso sí, se acumulan mucho los mosquitos entre ella y la calota, lo que te obligará a desmontarla para limpiarlo de forma correcta. La visera no genera ruidos aerodinámicos, aunque el casco en sí mismo es ruidoso, el aislamiento sonoro no es su fuerte.

Cuando toca hacer off-road puro con él, lo ideal es retirar la pantalla, abrir todas las aperturas de ventilación y utilizar gafas de motocross. El protector de la barbilla queda algo más cerca de la boca que en un casco totalmente de enduro, pero no llega a ser incómodo, además de tener una amplia zona de ventilación regulable. Sí que se aprecia todavía más el peso respecto de los de motocross, pero es el precio a pagar por llevar un casco más seguro cuando después sales a carretera.

Opinión y valoración

El Arai Tour X-4 pasa con sobresaliente su examen de larga duración. Apenas se nota el uso al que ha estado sometido, ni por dentro ni por fuera. Calota y acolchado se encuentran prácticamente en el mismo estado que cuando lo estrenamos.

Sus aspectos más destacados son la calidad de sus componentes y el confort en marcha, mientras que mejoraríamos su peso y la posibilidad de usarlo con gafas tipo off-road sin tener que desmontar la pantalla.

Es un casco 100% versátil, que vale no sólo para motos trail adventure, también brilla como casco de enduro con sólo quitar la pantalla y como casco de carretera si prescindes además de la propia visera. Ahora bien, no merece la pena invertir el precio que tiene si únicamente vas a hacer off-road, para ello hay otras opciones más lógicas por coste y por peso.

Y ya que hablo de precio, indicar que el hecho de que haya salido el Tour X-5 hace que encontremos unidades rebajadas, lo que me parece muy interesante. Sigue teniendo un precio alto, pero visto el nulo desgaste que ha tenido en este tiempo, creo que está justificado. Por otro lado, es posible que merezca la pena estrujar un poco el bolsillo y adquirir un nuevo Tour X-5 pues soluciona algunos algunos aspectos comentados del Tour X-4, como el poder usarlo con gafas off-road sin desmontar la pantalla, entre otro tipo de mejoras. Eso lo veremos pronto, pues ya tenemos uno para probarlo a fondo.