¡Sorpresa! Eso ha sido para mi este nuevo modelo de MITT que no solo se introduce en cilindradas y segmentos más exigentes sino que además lo hace con un producto que llama muchísmo la atención de un solo vistazo y más cuando se conoce en profundidad. Antes de introducirnos en él me gustaría detenerme en el diseño.
Hay que apuntar que ha sido obra del estudio de diseño Marabese, un clásico ya en la creación de motos con personalidad que trabajó con marcas como Aprilia, Gilera, Motto Guzzi o Triumph. Esto hace que nos encontremos con un diseño precisamente a la italiana, de líneas muy dinámicas e indudablemente deportivas. Llama mucho la atención la iluminación delantera y trasera, -totalmente LED- e incluso una tira luminosa en los laterales del carenado integral con el logo y que es un detalle original y le de un toque vanguardista.

El asiento también transmite sensación de deportividad y calidad, una impresión que proyecta la moto en general. Y más cuando observamos su basculante monobrazo que le da el toque definitivo para presentarse como una deportiva de muy buen aspecto.
Además este elemento es de aluminio, igual que el bastidor de doble viga que es de una sola pieza, un detalle que denota el cariño que ha puesto la empresa Jedi en la fabricación y diseño de esta moto. Es un fabricante chino y Jets Marivent, propietaria de MITT, tiene un acuerdo para su importación en España desde 2022. Y este fabricante apunta alto ya que ha desarrollado su ciclística con la compañía Suter Racing, una de las más importantes a nivel mundial en el desarrollo de elementos destinados alta competición.
Por esa razón se han buscado unas suspensiones y frenos a la altura, ya que no tendría sentido invertir todo ese esfuerzo para no contar con unos componentes que den sustento a ese despligue de aluminio. Brembo y Showa firman con lo que eso significa. Las pinzas son de anclaje radial, la bomba es de la misma marca y las suspensiones son regulables en dos vías: precarga y extensión.
La compañía suiza Suter también se ha involucrado en el desarrollo del motor de dos cilindros paralelos que son sus 79 CV a 8.000 revoluciones y sus 72 Nm a 6.900 promete su mejor rendimiento en la zona media-alta del tacómetro.
MITT 775 R, con "R" de racing
Ya estoy en marcha con esta atrapamiradas que es la MITT 775R, una moto que en este color verde inglés, elegante y deportivo a la vez, mola mucho junto al dorado de las llantas y las vainas de la horquilla. Desde el primer momento ya es una moto que te lo pone fácil en cuanto al acceso y la posición que es deportiva pero no extrema. El asiento proyecta sensación de calidad con las costuras blancas y además acoge bien el trasero.

El motor bicilíndrico en paralelo de 730 cc tiene un rodar suave, con las vibraciones un poco menos controladas de lo que me gustaría pero nada exagerado tampoco, aunque sí se notan en los espejos retrovisores. Lo cierto es que a bajas vueltas no hay mucha “chicha”, y es cuando comenzamos a ganar velocidad y revoluciones cuando el rendimiento empieza a ser el que te esperas con esta cilindrada y potencia; a partir de las 4.000 vueltas ya notamos un empuje notable que nos hace ganar velocidad con rapidez para poder sentir el tacto de esta buena parte ciclo que plantea la MITT 775R.
Lo cierto es que admite con facilidad toda la caña que le llega de la mecánica, permitiendo que se mueva con facilidad entre curvas y siempre con una agradable sensación de estabilidad.
Hay que decir que es una moto muy sencilla en cuanto a electrónica y ayudas a la conducción ya que prescinde prácticamente de todo salvo de un embrague antirrebote para suavizar las reducciones más drásticas. Esto y el ABS de Bosch son las únicas asistencias con las que contamos. Y esto permite que se comercialice a un precio muy competitivo, como os contaré al final.

El cambio de marchas funcionaba correctamente en cuanto a precisión y tacto que no resulta duro. Y tanto esta maneta como la de freno son regulables. Y no debemos olvidarmos de una bomba de freno Brembo para rematar lo que ofrece en materia de seguridad.
Debo matizar que el tacto no era muy directo al accionar la maneta pero también era una unidad con pocos kilómetros y eso puede hacer que las pastillas no cuenten todavía conel rodaje necesario. Resultaba un poco esponjoso pero lo cierto es que accionando la maneta a fondo la potencia era plena, lo que te esperas de un buen equipo de frenado.
Por cierto, está calzada con unos neumáticos Michelin Power 2CT que apoyan bien el talante deportivo de la moto.

MITT ha anunciado un peso de 205 kg en vacío, con un depósito de 14 litros. Así que echad cuentas en orden de marcha...no es una moto ligera, ni mucho menos, pero en marcha se percibe manejable y ágil ya que se han elegido bien las geometrías de dirección. Sin duda es una moto que en carretera resulta divertida y fácil de pilotar, algo imprescindible para el público del carnet A2, ya que va a ofrecer una versión limitable para esta licencia.
Valoración y precio
Es una moto impactante a la vista y agradable a los mandos, con una parte ciclo que va sobrada frente a esos casi 80 CV de potencia máxima. Y otro aliciente es que el precio que todavía no se sabe de forma oficial, en principio y según los responsables de MITT no va a pasar de los 8.000 euros. Me parece una cifra razonable teniendo en cuenta los componentes de la parte ciclo, aunque en el resto sea una moto sencilla, si atendemos a parámetros como la tecnología o la electrónica.
Una cosa que me gusta es que la postura de conducción no es lo exigente que te esperas en una moto de este tipo ya que los semimanillares no están muy abajo respecto a la tija superior y eso ni carga en exceso muñecas y antebrazos. Además se alcanza el suelo con facilidad gracias a que está a solo 790 mm del asiento. Cuando llegue a España en torno a la primavera de 2025 va a ser una deportiva que va a dar mucho que hablar.
