No hay duda de que la mayor atención sobre la gama Goes de ATV de este año ha estado recientemente en la esperada primera prueba del Goes Terrox 1000, un modelo de máxima cilindrada que ha aparecido para ser el nuevo buque insignia de la marca.
Más allá, sin embargo, también conocimos el modelo que en esta ocasión nos ocupa, el Terrox 500, un ATV de mediana cilindrada que ya existía en la gama Goes, pero que ha sido objeto de una profunda remodelación en su lucha por la hegemonía del mercado del ATV de media cilindrada, sin duda, el más disputado de todos.

El nuevo Terrox 500 aparece como opción de plena capacidad off road a precio contenido y estará disponible en el mercado español en dos versiones, denominadas S y L. No sólo hemos podido probar las dos, sino también hacerlo en un magnífico escenario, los caminos y vías de servicio de una gigantesca cantera en las montañas.
Como habrás podido intuir, si conoces la nomenclatura que emplean los fabricantes, la versión S corresponde al modelo monoplaza (Short), mientras que el L es el modelo específicamente desarrollado para dos ocupantes (Long). Antes de llegar a las diferencias entre ambos, prestemos atención a lo que tienen en común, que es la mayor parte.
En marcha
Desde el asiento del conductor se disfruta de una amplia posición, de lo más neutra, con un mullido asiento que después de pasar todo el día transitando por caminos de montaña todavía conserva la virtud de la comodidad. El tacto de los mandos es rápido e intuitivo, incluido el manejo del menú en el lado izquierdo del manillar.

Lo que controla es una pantalla TFT con toda la información habitual en los ATV de nueva generación, con todos los parámetros de marcha y los relativos al mantenimiento. Está bien logrado y se aprecia la información con facilidad, incluso en día muy soleados como el que disfrutamos durante la presentación de la gama Goes.
Además del control de la instrumentación, en el lado izquierdo del manillar se concentran los mandos de alumbrado y accionamiento del cabrestante. Desde el lado opuesto se maneja la transmisión, permitiendo dos o cuatro ruedas motrices y los controles de diferencial.
Los soportes de carga delantero y trasero también cambian respecto a su antecesor. De aquellas estructuras en tubo de sección circular de simple diseño, se ha pasado a soportes con revestimiento adicional con puntos de anclaje para los accesorios disponibles en el catálogo de la marca, con una guantera estanca integrada en la parte posterior.

El equipamiento de origen tiene uno de sus mejores atributos en el cabrestante delantero, y también se incluye bola de remolque posterior con toma de corriente homologada, así como cubremanetas y tapas de motor para evitar que el calor termine condicionando la comodidad del conductor.
Hay que apuntar que la parte ciclo del Terrox 500 se completa con suspensiones y frenos de gran solvencia, si tenemos en cuenta al mercado al que estos modelos están dirigidos.
En los frenos se emplean discos de accionamiento hidráulico con sistemas mecánicos para el freno de estacionamiento. También se puede bloquear el vehículo desde el modo ‘Parking’ en el selector de la transmisión, muy rápido y preciso este último, por cierto, que se usa en conjunción con el pedal de freno en el estribo derecho.

Las medidas de llantas y neumáticos son acordes con las dimensiones generales de este ‘peso medio’, admitiendo neumáticos de 24 y 25 pulgadas para mayor versatilidad de uso. Con un discreto diseño que casi las hace estéticamente invisibles, el exterior se completa con defensas en tubo de acero delante y detrás.
Un ATV, dos filosofías de uso
Ahora analicemos lo que diferencia al Terrox 500 S y el Terrox 500 L, que como te adelantábamos unas líneas más arriba, responde a una cuestión de diseño básico. Si te fijas en las dimensiones generales de uno y otro modelo, repararás en que la longitud total del L es hasta 210 mm mayor que en la versión S, mientras que en distancia entre ejes el aumento es de 190 mm.
Esto es debido a la concepción biplaza de la versión L, que presenta mayores medidas generales para dar cabida a un segundo ocupante con asiento, asideras y estribos propios, estos a mayor altura para maximizar la comodidad.
Curiosamente, ambas versiones tienen la condición biplaza según la normativa de la Unión Europea e incluso el S monta de serie asideras para un eventual pasajero. En principio, cualquiera podría cuestionarse para qué optar por la versión L si la opción S ya permite transportar dos ocupantes.

Muy sencillo, cualquiera que haya probado a montar a dúo en un ATV monoplaza y haya hecho lo mismo sobre un ATV específicamente pensado para dos conoce y tiene una opinión perfectamente formada respecto a esta cuestión.
Un ATV biplaza no solo ofrece más espacio entre ocupantes que un modelo convencional, un imponderable que a fin de cuentas puedes sortear siendo algo menos exigente con el confort de marcha en trayectos sencillos; pero nada más.
Es más que probable que un ATV diseñado para caminos de tierra pase una gran parte de su tiempo lejos de las vías pavimentadas. Es más, puede que incluso incite a una conducción más rápida y aventurera. En ese punto es donde el pasajero de un ATV monoplaza comienza a sobrar. Y si no lo hace, la experiencia tampoco será con seguridad especialmente gratificante.
Cuando el segundo ocupante tiene asiento propio, respaldo flexible y estribos más altos (además de las manos bien asidas, como al menos también pasa en el S), su posición en marcha y la percepción de seguridad de esta cambian por completo.
Un resuelto motor
Tanto el Terrox 500 S como la variante L comparten un motor monocilíndrico de cuatro tiempos refrigerado por agua para el que se declaran 39 CV de potencia y 44 Nm de par motor. Como mandan los cánones de la industria, la transmisión automática por variador, disponiendo con rangos largo y corto de marcha, además de la mencionada posición de estacionamiento. El esquema de tracción es total, pudiendo ceñirse al eje trasero.

Aunque nuestra unidad dispone de bloqueo de diferencial delantero y trasero, es probable que la versión que llegue al mercado español no disponga del bloqueo posterior, todo ello en busca de contener el precio. Por cierto, lo mismo ocurre con las llantas, pues según las fotos que mires en esta misma prueba, verás que hay unidades con llantas de acero o aluminio, estas opcionales en España.
Tanto el S como el L, son ATVs de gran capacidad, con potencia suficiente para asumir cualquier tarea con una buena aceleración y unos recorridos de suspensión que funcionan con la esperada lógica. Dinámicamente, el S resulta más ágil, algo que percibes especialmente en el L con radios de giro más amplios en maniobras.
Valoración y precio
Es curioso lo arriesgado de presentar el Terrox 500 junto al hermano mayor de la gama, el 1000. A cualquier incondicional de los superlativos twins de un litro de cilindrada y cerca de 100 CV de potencia, un 500 de 39 CV podría llegar a saberle a poco.

Sin embargo, si tienes la sensibilidad suficiente para apreciar la funcionalidad de una mecánica menor, comienzas a entender la gran opción que supone un ATV de estas características, arrancando con el Terrox 500 S (5.995 €). El Terrox 500 L estará en 6.995 €, así que puedes hacer tus propios cálculos para decantarte por uno u otro.
La llegada del Goes Terrox 500 en sus variantes S y L no hace sino animar aún más la batalla que se libra en el mercado del ATV de mediana cilindrada. No son pocos los fabricantes que ofrecen alternativas compactas o biplaza del mismo modelo.
La lista de competidores directos arranca con los CFMoto CForce 520 L (8.195 €) y el Linhai LH 500 4x4 (6.590 €). Loncin ofrece dos variantes muy similares a la oferta de Goes, con el X Wolf 550 S (6.769 €) y X Wolf 550 L (6.999 €), seguidos de los Segway Snarler AT6 SE (7.780 €) y Snarler AT6 LE (8.180 €), así como el TGB Blade 550 (7.295 €).
En un rango de precios más alto se encuentran otras alternativas como el Can-Am Outlander 450 T (8.241 €), Kymco MXU 550 (9.399 €), los Polaris Sportsman Touring 570 EPS (11.590 €) y Sportsman 570 X2 (12.900 €), así como el Yamaha Kodiak 450 (8.990 €).
Estos últimos, no serán seguramente las opciones que manejen quienes buscan un ATV medio con un precio ajustado. Sin embargo, sí podrían estar interesados en los modelos mencionados en el párrafo anterior, frente a los que el Terrox 500 S y Terrox 500 L presentan precios francamente competitivos.
