Nos contaban los responsables de Rieju, cuando nos encontramos con ellos en un hotel de Zaragoza donde nos habían citado, que no habían vivido algo parecido desde la época de las MR 80 -mediados de los 80- y MR 50 -principios de los 90-. Estamos hablando de la acogida comercial que ha tenido su nueva moto trail de baja cilindrada, la Aventura Rally 307, con plazos de entrega de varios meses y que todo parece indicar que sus previsiones se han quedado se han quedado cortas viendo la demanda que hay. Eso sí, ya les adelanto a esos que aguardan la llegada de su moto al concesionario que merece la pena esperar por ella.
Sorprende algo así en un momento en el que hay tantos modelos entre los que elegir dentro del segmento trail, y más todavía si tenemos en cuenta que es una moto de pequeña cilindrada, ni siquiera en el límite para la homologación del A2. Pero quizá éste sea el secreto del éxito, vamos a verlo.
Todos los ingredientes de la coctelera
Creo que no se puede decir a estas alturas que el trail está de moda, las modas no duran tanto tiempo, esto ya es un segmento más que consolidado. Ahora bien, lo que sí está ocurriendo es que hay usuarios aburridos de lo mismo, otros están cansados de sufrir con pesadas motos cuando se complican la vida en zonas muy off-road y también los hay que se desesperan con la factura que les llega después de cada caída en el campo.
Estamos hablando, por supuesto, de esos traileros más aventureros, pues los que no salen del asfalto no les suena nada esto que estamos hablando, de hecho cada vez surgen más motos con ruedas de 17” de corte trail-sport-turismo. Los primeros, en cambio, saben que en campo no es necesario un motor repleto de caballos, pues la ligereza es la que marca la diferencia, tanto para los más veteranos como, a los que más, los novatos que se inician en el off-road.
No hay más que echar un vistazo por encima la ficha técnica de la Aventura Rally 307 para ver que Rieju ha añadido los ingredientes necesarios para contar con una moto diferente a lo que había en el mercado: estética rally, potente motor de 300 cc, ligereza, suspensiones regulables y de largo recorrido, gran autonomía, ABS desconectable, equipamiento útil, llantas 21”/18”…
Lo más parecido son la Honda CRF300 Rally o la Voge 300 Rally, pero son más pesadas y menos potentes.
Estética de competición
Los datos técnicos son los más objetivos, pero por muy atractivos que éstos resulten, no hay nada que hacer si tu sensación visual dice otra distinta. La Aventura Rally 307 es ligera porque así lo refleja la ficha técnica, pero es que además lo parece más todavía porque su estética es más cercana a la de una moto de carreras, que todos sabemos que destacan por la búsqueda de la ligereza, que a la de una moto trail al uso. La parrilla trasera es el único accesorio que vemos montado y que seguro que habrá quien la desmonte junto a las estriberas del pasajero para reducir algo más el peso todavía. El guardabarros alto, el faro delantero en posición vertical, la carcasa que protege este faro que forma una única pieza con la pantalla parabrisas, el escape con salida superior por un lateral… Todo muy dakariano, efectivamente. Sólo hay unos elementos que no me han convencido: los guardabarros delantero y trasero me parecen cortos y llega mucha suciedad de las ruedas.
Eso sí, las motos de competición son altas y la Aventura Rally 307 no es una excepción. El asiento queda a 890 mm del suelo, algo más bajo que en una enduro pero también es más ancho. Con mi 1,65 m de altura apenas llego con los dos pies de puntillas y eso que la primera parte del recorrido de las suspensiones es blando. La pata de cabra creo que es demasiado larga y para los usuarios más bajos resulta complicado ponerla estando subido en la moto, además de quedarse demasiado vertical cuando dejas la moto aparcada. El lado positivo es que al ser ligera se maniobra de forma sencilla.
Subido en ella no se siente ancha de delante, y eso que su depósito de combustible es de 21 litros de capacidad. Las estriberas son anchas y cuentan con gomas desmontables, fundamental en off-road. Protegida por la corta pantalla parabrisas nos encontramos una instrumentación TFT en posición vertical y con conectividad “mirror link”, por lo que podríamos disponer de navegador. El indicador del nivel de gasolina marca la mitad de la capacidad, un aspecto a tener en cuenta si hacéis largas rutas, aunque la autonomía es muy elevada teniendo en cuenta sus consumos anunciados que rondan los 3 litros a los 100 km.
Posición de conducción
No pudimos verificar esos datos de consumo que nos habían trasladado, pues no había prevista parada alguna para repostar en los alrededor de 200 km de ruta planteada por Rieju, la mayoría de ellos por las pistas y caminos de Los Monegros.
De lo que sí puedo dar fe, para empezar, es de su correcta ergonomía para un uso dual. En carretera contamos con un asiento ancho, quizá algo blando para mi gusto, y con las estriberas y el manillar situados a una buena distancia para poder llevar una posición natural… sentado. De pie, la cosa cambia. El manillar, incluso con mi baja altura, ya se me queda algo bajo, por lo que los pilotos de más de 1,70 m seguramente optarán por montar unas torretas elevadas disponibles en su catálogo de accesorios.
Por otro lado, el asiento, aunque es de tipo corrido para facilitar los movimientos encima de él, me resulta un poco ancho sobre todo en la parte trasera, de manera que me obliga a abrir demasiado las piernas. Por otro lado, el depósito no molesta al no tener aristas pero no me dejaba apretar bien el interior de las rodillas porque se me resbalaban las piernas con la curvatura de la carrocería. En cambio, el disponer de unas estriberas anchas te facilita el ir cambiando los pesos para gestionar las curvas con mayor eficacia.
La pantalla parabrisas ofrece la protección justa en carretera, te quita el viento del pecho y no genera turbulencias en el casco. Después, en campo, la vista queda por encima de ella así que da lo mismo que se llene de polvo o barro. La instrumentación ofrece todos los datos en gran tamaño aunque por su ubicación queda algo escondida al conducir de pie con el cuerpo adelantado, pero, yo al menos, no la suelo mirar demasiado cuando estoy en un camino.
Apretando fuerte el acelerador
La Aventura Rally 307 está propulsada por un motor monocilíndrico de 292 cc, con 33,5 CV de potencia que no dispone ni de control de tracción ni modos de motor. Bueno, sí que hay un indicador de modo Off-Road pero que sirve para poder desconectar el ABS -ambas ruedas- pero que no afecta a la entrega de potencia. Es una potencia superior a la de sus principales rivales e inferior a la que puede ofrecer una 250 4T de enduro.
La primera parte de la jornada discurrió por carreteras nacionales e incluso algún tramos de autopista, sorprendiéndome el desarrollo tan corto de la Aventura Rally 307. No se siente que el motor vaya forzado, pero el cuentarrevoluciones te da otra visión de lo que sucede. Y es que a 90 km/h ya sube hasta las 7.000 rpm y a 110 km/h se sitúa en las 8.000 rpm, que es el comienzo de la zona roja. La moto puede subir fácilmente de ese régimen para circular a velocidad de autopista sin sentir que vaya apurada, pero si se ha puesto ese “límite” ahí me imagino que será para preservar y alargar la vida del motor.
También creo que por empuje se podría alargar el recorrido, pero no sé si se perdería parte de del empuje que la moto tiene sin necesidad de jugar en exceso con el cambio. Un cambio, por cierto, de suave accionamiento, al igual que el embrague.
Todas estas dudas sobre el desarrollo se despejan cuando entras en el campo, en donde se agradece una moto siempre llena, capaz de elevar la rueda delantera para superar obstáculos y con energía suficiente incluso al equivocarte de marcha.
La Aventura Rally 307 es una moto muy fácil de conducir, que no asusta al abrir gas aunque lo hagas de golpe, pero que empuja lo suficiente como para divertirte haciendo derrapar la rueda trasera. No es fácil esto último, tracciona muy bien y eso que montaba neumáticos mixtos.
Manejabilidad y precisión a alta velocidad
Mantener un alto ritmo en la conducción con la Aventura Rally 307 se debe al motor pero, sobre todo, a la manejabilidad. Esa ligereza de la que hablaba al principio es fundamental para hacer de ella una moto muy fácil de mover de un lado a otro.
Entra bien en curvas, es estable a alta velocidad en rectas, apenas sientes la inercias… En definitiva, tenemos una moto mucho más cercana en sensaciones a una enduro que a una trail.
Es posible que la primera impresión de las suspensiones es que son blandas. Pero es sobre todo la primera parte del recorrido, que además nos sirve para afrontar con mayor confort los baches más pequeños. Pero después se endurecen y apenas he llegado a hacer topes a pesar de pasar muy rápido por algunas zonas de badenes y piedras.
Las suspensiones son de la marca SZC, de la que no había oído hablar anteriormente, y que ha desarrollado una horquilla y un monoamortiguador regulables para esta moto. El recorrido de las mismas es de 235 mm, que creo que son más que suficientes para el peso y uso que se le pretende a esta moto.
SZC es también la responsable del equipo de frenos, que en este caso no me ha convencido tanto. Al frenos delantero, en mi opinión, le falta potencia, aunque esto puede ser una ventaja al desconectar el ABS en campo. El trasero, por su parte, tiene demasiado recorrido y también le pediría algo más de mordiente.
Versión R
Tuve ocasión de rodar con la Aventura Rally 307 R, que incorpora de serie unos neumáticos de tacos, un cubrecárter de aluminio y luce una decoración exclusiva. Aunque los neumáticos mixtos de la estándar funcionan mejor de lo que esperaba, la moto cambia con los tacos porque da mucha más confianza.
Ahora bien, esta versión R tiene un sobrecoste de 400 euros, que se me antoja algo elevado para lo que ofrece. Yo hubiera apostado, por ejemplo, por un asiento más alto y firme o por algún otro componente que la diferenciase todavía más de la estándar.
Opinión y valoración
Rieju parece haber dado en el clavo con esta trail ligera y sencilla que pone todo tan fácil cuando se sale al campo y que, además, tiene un precio muy ajustado: 4.500 euros (4.900 euros la R), lo que es uno de los principales reclamos.
Lo decía al inicio, basta una imagen cuidada, unas suspensiones decentes, un motor con empuje pero que no asuste y, sobre todo, reducir su peso al máximo, que ya te has ganado el corazón de muchos traileros.
El que se haya anunciado el desarrollo de una serie de componentes, como un kit de potencia (sólo para competición), amortiguador Öhlins, cartuchos Andreani… para mejorar la moto es igualmente una buena noticia porque va a permitir incrementar el rango de uso de esta moto.
Y es que creo que es una moto que no sólo la va a disfrutar quien se inicia en el trail campero, también lo va a hacer ese más experimentado que goza de las salidas y hasta de las competiciones amateur con roadbook que están tan de moda.
