Si bien en 2025 la Tiger Sport dio un salto cualitativo al incorporar la IMU, en 2026 se lanza al ataque de monturas de mayor entidad al incorporar el motor que ya estrenó la Daytona 660 en 2024. Para poner a prueba esta nueva versión, Triumph nos ha invitado a probarla por las sinuosas y divertidas carreteras de la provincia de Alicante.
Más potencia y otras mejoras
Es evidente que lo más llamativo dentro de los cambios introducidos en la Tiger Sport 660 es el incremento de potencia y de par, con esos 95 CV y 68 Nm frente a los 81 CV y 64 Nm de la versión anterior. Pero no es la única mejora en esta 2026, pues Triumph ha trabajado en algunos componentes, como el cambio, la inyección o el escape con ell objetivo de conseguir una respuesta más suave a bajas revoluciones. También se ha trabajado en la respuesta del quickshifter, lográndose un accionamiento más preciso y una respuesta más fina. Por otro lado, el radiador crece de tamaño previendo el aumento de temperatura del nuevo motor.
El chasis recibe algunas modificaciones para acoger el propulsor, aunque mantiene las mismas cotas que el anterior. Lo que sí es diferente es el depósito de gasolina, que aumenta su tamaño en aproximadamente litro y medio hasta alcanzar una capacidad de 18,6 litros. El pequeño carenado tiene un diseño ligeramente modificado, mientras que el faro delantero acoge una luz DRL en su interior.
Todo los datos técnicos se encuentran detallados en su ficha técnica.
Egonomía turística...
La Tiger Sport 660 tiene unas líneas afiladas que insinúan una deportividad que no es real desde el punto de vista ergonómico. Y es que es una moto con una posición de conducción muy cómoda, que permite mantener la espalda erguida y con un asiento amplio de una sola pieza y a dos niveles. Con mi 1,65 m de altura llego de puntillas aunque no es una moto muy pesada, 211 kg en orden de marcha, por lo que no cuesta demasiado maniobrar en parado. Creo que es necesario superar el 1,70 m para poder apoyar los dos pies por completo.
Se aprecia calidad en sus mandos, aunque se echa de menos poder regular la maneta del embrague. Lo que sí se ajusta con facilidad es su pantalla parabrisas, pues basta una sola mano para subir y bajarla de posición, quedando además muy firme en cada uno de sus niveles de regulación. Me gusta lo bien integradas que están los soportes para las maletas, prácticamente invisibles cuando no las llevamos puestas.
En cuanto a la instrumentación, la Tiger Sport 660 mantiene la pantalla doble LCD y TFT, con muy buena lectura de los datos, aunque este formato resulta algo obsoleto respecto a las TFT que ya son mayoría en motos de este segmento.
... Y comportamiento deportivo
El incremento de prestaciones en el motor de la Tiger Sport 660 se notan desde el mismo momento en que arrancas. Es un motor con una respuesta muy suave incluso circulando a muy baja velocidad por ciudad. La moto no da tirones, tampoco te obliga a apoyarte en el embrague y no sientes vibraciones. Si estás pensando en esta moto también para tus desplazamientos urbanos, te va a encantar.
Ahora bien, estamos ante una moto diseñada especialmente para rutear y para afrontar viajes más o menos largos por carreteras de todo tipo. La protección aerodinámica está totalmente garantizada, incluso ajustando la pantalla parabrisas en su posición más baja. Esto nos permite llevar un ritmo elevado con el máximo confort, y es que la moto te invita a ello pues tiene un motor muy alegre, que sube de vueltas con determinación, mientras que la sientes también muy llena en la zona media.
Para modular la respuesta del acelerador, la Tiger Sport 660 cuenta con tres modos de conducción muy diferentes entre sí. El modo lluvia hace que la entrega sea muy suave, aunque mantiene la misma potencia en su zona alta. Con el modo Sport, por el contrario, notas una respuesta muy directa pero para nada brusca, mientras que el Modo Road, que es con el que estuve rodando la mayor parte del tiempo, es con el que más cómodo me sentí. Pero insisto que estamos antes una moto muy fácil de conducir, ideal para pilotos menos experimentados, y realmente divertida si decides llevarla a la zona alta de su tacómetro.
Para sacar todo el partido del propulsor se dispone de un cambio muy bien escalonado cuyo accionamiento resulta impecable gracias a la suavidad del quickshifter como del embrague si haces uso de él. Y es que me ha parecido que pasa el examen con buena nota incluso reduciendo en marchas cortas sin tener el motor muy alto de vueltas.
Suspensiones confortables
Una de las claves de la Tiger Sport 660 se encuentra en el recorrido de sus suspensiones Showa, con 150 mm que son determinantes para lograr un óptimo confort con el paso de los kilómetros. Un mayor recorrido que es más importante cuanto más bacheada se encuentra la carretera y que suple el montaje de rueda delantera de 17" con llanta de aleación. Además, el ajuste de las suspensiones es muy acertado, sin que la moto se hunda en exceso en las frenadas ni de atrás en la salida de las curvas. Lógicamente hay más transición de pesos que en la Trident 660, que también probamos en la misma ruta, y hace que la moto se sienta "más larga", pero aún así te permite llevar un buen ritmo elevado apenas sin esfuerzo.
A la hora de frenar la moto, la Tiger Sport 660 monta un equipo Nissin, con doble disco delantero de 310 mm mordido por pinzas de anclaje axial. Es un equipo que sorprende por su potencia y tacto y no he echado en falta un equipo de, a priori, mayor entidad. Además, el ABS está muy bien puesto a punto, no es nada intrusivo, mientras que los neumáticos elegidos para esta moto, unos Michelin Road 5, ofrecen buenas sensaciones.
Opinión y precio
La Tiger Sport 660 2026 aterriza en el territorio de las sport turismo de media cilindrada y lo hace con un precio muy interesante para el equipamiento que incluye de serie y para la calidad de sus componentes: 9.995 €, 4 años de garantía y mantenimientos cada 16.000 kilómetros.
Es una moto con un motor más que sobrado incluso para aquellos que viajan acompañados y con las maletas cargadas, que además de prestaciones responde con mucha dulzura en cualquier régimen. Pero no nos quedemos únicamente con el uso rutero, pues es una moto muy válidad también para usar a diario salvo que seas de talla baja y valores llegar con los dos pies por completo.
Es un poco el precio a pagar por contar con unas suspensiones de mayor recorrido que nos permitirá disfrutar de un mayor confort conforme van pasando los kilómetros. No estamos ante una trail, lógicamente, pero sí que tenemos unas suspensiones que minimizan por completo los baches de esas olvidadas carreteras comarcales.
En definitiva, la Tiger Sport 660 es una moto muy lógica cuya principal duda a la hora de adquirirla sería la de qué color elegir de los tres disponibles.

