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El óxido nitroso es un compuesto molecular creado a partir de dos moléculas de nitrógeno y una molécula de oxígeno generalmente empleado para uso médico (se usa en muchas anestesias) que administrado por vía oral puede producir alucinaciones y euforia, de ahí que reciba el engañoso sobrenombre de "gas de la risa". Últimamente está de actualidad porque se está extendiendo su uso con fines recreativos ante la alerta de las autoridades sanitarias, que advierten de sus nocivos efectos secundarios en caso de uso frecuente: pérdida de memoria o problemas pulmonares entre otros, efectos amplificados cuando se mezcla con bebidas alcohólicas.

kit-oxido-nitroso-motoSin embargo la risa de verdad te puede entrar si colocas un kit para administrar este gas a tu motor, porque los efectos sobre el rendimiento mecánico son impresionantes e inmediatos. No sólo es una forma barata de “colocarse”, también es una forma bastante asequible de multiplicar las prestaciones de cualquier motor de explosión, aunque en ambos casos los efectos tienen una duración limitada. Evidentemente nosotros te aconsejamos que, si lo quieres probar, lo hagas en tu moto y no en tu cuerpo… aunque quién sabe qué puede ser más peligroso.

¿Cómo funciona?
La clave del incremento de rendimiento provocado por el uso de óxido nitroso en un sistema de alimentación está en que a unos 275 grados centígrados se produce la rotura de la cadena molecular liberando el oxígeno, lo que aumenta la potencia como si de un sistema de sobrecompresión (un turbo, por ejemplo) se tratase. Además, el nitrógeno liberado enfría la cámara de combustión, lo que aumenta la densidad del aire y por tanto incrementa la proporción de oxígeno, permitiendo inyectar más combustible y amplificando aun más el efecto de la explosión, lo que, volviendo a la comparación con los sistemas de sobrecompresión, haría el efecto de un intercooler.

En definitiva se puede lograr un importante incremento de la potencia que puede llegar (según anuncian los proveedores) hasta 80 CV extra en una Suzuki GSX-R 1000, e incluso más en una Suzuki Hayabusa o Kawasaki ZZR 1400 sin otras modificaciones; y para Harley-Davidson alimentadas por carburadores se prometen hasta 150 CV extra. Pero como todo lo bueno… ¡dura poco! Un motor de 1.000 cc a 8.000 rpm consume nada menos que 4.000 litros de aire por minuto (sí, 4.000 litros), por lo que una botella de NOS -el nombre comercial más popular de los equipos de óxido nitroso- puede durar sólo un instante, depende de la alegría con que abras el grifo.

En este vídeo puedes ver cómo una Kawasaki ZX-14R (ZZR 1400) con óxido nitroso rinde más de 270 CV en banco:



El “kit” de la cuestión
A diferencia de lo que sucede con la instalación de un turbo o un compresor volumétrico, un kit de alimentación por óxido nitroso requiere pocas modificaciones para adaptarlo a la mayoría de las motos. La diferencia esencial entre los equipos es el sistema de inyección del gas de la risa, que puede ser seco o húmedo (dry o wet, para entendernos, ya que casi toda la documentación sobre esta tecnología está en inglés).  La distinción hace referencia a si el gas se inyecta en el colector de admisión (wet), o directamente se suministra mediante los inyectores de combustible (dry). En el primer caso se pueden obtener resultados más notables en rendimiento pero también es más compleja la puesta a punto, mientras en el segundo es más fácil de instalar y afinar su funcionamiento, precisando retoques en los inyectores o en la programación de los sistemas de inyección para aumentar el caudal y enriquecer la mezcla. No obstante, hay que advertir que las culatas dotadas con circuito de recirculación de gases requieren el uso de sistemas “secos”.

En este vídeo se puede ver la instalación y cómo funciona el kit de óxido nitroso en una Suzuki GSX-R 600:

¿Cuánto cuesta un kit de óxido nitroso?
Una de las grandes ventajas de este sistema es que pocas cosas pueden hacer que tu motor gane tanta potencia a cambio de tan poco dinero. Un kit completo, con su botella, grifo de paso, anclajes, solenoide (el elemento encargado de vaporizar el N2O, generalmente a través del alojamiento del sensor de temperatura de la inyección), chiclés, tuberías, conexiones y anclajes necesarios tiene un precio de 173 euros (230 dólares). Luego tú eliges si lo montas en casa o se lo llevas alguien que se atreva, porque pocos especialistas en esto vas a encontrar en España.

Para controlar el sistema se regula la cantidad de Oxido Nitroso con el grifo de la botella y para accionarlo en marcha se suele conectar el interruptor que acciona el solenoide al botón del claxon… así que recuerda no pitar al idiota que se ha cambiado de carril sin avisar cuando tengas abierto el grifo; o igual no te da la risa, precisamente.