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Son cada vez más los estamentos desde los que se viene advirtiendo últimamente que las víctimas de los accidentes en carretera comienzan a repuntar tras años de descensos, y como principal causa de este terrible repunte se señala de forma general a la falta de inversión en el mantenimiento de la red vial desde hace ya varios años. Si la situación sigue así estamos condenados a ver cómo cada vez más gente perderá la vida en las carreteras, alejándonos de los logros alcanzados tras haber conseguido el difícil hito histórico de llevar la cifra de mortalidad hasta mínimos en nuestro país, situándonos por primera vez en nuestra historia entre los mejores, junto a los países más avanzados del mundo en seguridad vial.

La Asociación Española de la Carretera cifra en 6.200 millones de euros el déficit de inversión en la red (como ya os avanzamos hace unas semanas en este reportaje) y sería responsabilidad del Ministerio de Fomento y demás administraciones públicas con competencias en carreteras.

¿Qué medidas serían más eficientes para reducir las víctimas y los accidentes en carretera?

Enrique Miralles, Director Técnico de la Asociación Española de la Carretera, las expone, ordenadas de menor a mayor en función de la inversión necesaria para acometerlas:

1.- Correcto mantenimiento de la señalización vial

La señalización es fundamental para garantizar información eficaz a los conductores. Esto evita despistes, reduce el tiempo necesario para comprender las informaciones y reduce los accidentes por confusión. La señalización vertical debe renovarse entre 7 y 10 años, mientras que la señalización horizontal –la pintura en la carretera- hay que repasarla una vez cada dos años.

2.- Volver a iluminar las carreteras

Con motivo de las medidas de ahorro adoptadas por el actual Ejecutivo hace ya más de dos años que se apagaron un buen número de kilómetros de carreteras españolas. Tanto convencionales como autovías y autopistas. En algunas de ellas se encuentras peligrosos puntos negros y en todos los casos el riesgo de accidente por falta de visibilidad es mucho mayor.

3.- Renovar los sistemas de retención (guardarrailes)

El 40 por ciento de los accidentes mortales que se producen en nuestro país son salidas de la vía. La primera medida a reclamar desde el colectivo de usuarios de la motocicleta es sin duda la retirada de los guardarrailes de simple hoja y la sustitución progresiva de este anticuado y peligrosísimo elemento de contención por otros más evolucionados y menos lesivos hacia las personas que impacten sobre ellos.

Además es fundamental acometer un balizamiento adecuado de los márgenes de muchas carreteras y despejar los alrededores de las vías de obstáculos que puedan provocar previsibles impactos en caso de salida de la carretera.

4.- Mejorar acequias y salvacunetas

La evacuación del agua hacia las cunetas es imprescindible para garantizar un buen drenaje del asfalto, pero cuando las acequias que discurren en paralelo a la calzada para absorber el exceso de agua en caso de lluvia se topan con accesos a la vía la solución tradicional ha sido realizar canalizaciones inferiores o caños que resultan en peligrosos resaltes que multiplican la gravedad de los frecuentes accidentes en cruces. Hay que tomar medidas eficaces para mejorar la resolución de estas circunstancias, como ya se está haciendo por ejemplo en Castilla-León.

La falta de mantenimiento de las carreteras cuesta muchas vidas

5.- Evitar la señalización orientativa confusa

Las señales de dirección y orientación sobre destinos, direcciones o rutas deben ser lo más claras y rápidas de interpretar que sea posible. Muchas veces el exceso de información o la recarga de recursos gráficos prescindibles hacen que se preste atención más tiempo del necesario.

6.- Garantizar la visibilidad en los cruces

Las intersecciones son uno de los puntos más habituales de accidente. Hay veces en las que se han diseñado mal y otras en las que se ha abandonado o espaciado el mantenimiento, redundando en la pérdida de capacidad visual de los conductores por culpa de la vegetación.

7.- Invertir en la mejora del firme

Evidentemente el asfalto se desgasta y es necesario una continua renovación de tramos en todas las carreteras para evitar no sólo que se produzcan baches o grietas sino también que se pierda la capacidad de fricción con los neumáticos. Esto sucede cuando las carreteras soportan mucho tráfico y quedan “pulidas”. Se trata de la operación de mantenimiento más costosa, pero es también una de las irrenunciables porque se ha demostrado que un mantenimiento demasiado espaciado acaba saliendo más caro porque provoca reparaciones más costosas a largo plazo.

8.- Cuidar la consistencia del diseño vial

hasta hace poco no se tenía muy en cuenta pero parece que ya es algo que se cuida en nuestro país, si bien es necesario seguir avanzando en este sentido. La consistencia del diseño se refiere al hecho de que el usuario pueda prever qué se va a encontrar en función del recorrido realizado. Por ejemplo, si circula por una vía dotada de salidas señalizadas en tramos de 500 y 1.000 metros, que de repente no se encuentre con una salida señalizada sólo a los 50 metros, o que si la carretera tiene rotondas en las intersecciones que no llegue a un cruce con stop.

9.- Plantear nuevas soluciones

Los choques frontales son el segundo motivo de accidente de las carreteras secundarias y se requieren nuevas soluciones para paliar este problema. Por ekjemplo, en Suecia crearon las “carreteras 2+1”. Tienen tres carriles, uno para cada sentido y otro central que se habilita alternativamente para permitir los adelantamientos. Este tipo de carreteras supusieron una reducción en este país del 80 por ciento de las víctimas.

10.- Aplicar la Directiva Europea a toda la red

La aplicación de la Directiva Europea sobre seguridad a toda la red de carreteras y no sólo a la red transeuropea permitiría aplicar herramientas que abarcan toda la vida de la vía, desde la planificación, evaluando el impacto de seguridad vial, o durante la fase de proyecto, como la auditoría. Además intensificaría las inspecciones de seguridad vial en las carreteras en servicio para resolver los tramos de concentración de accidentes.