En esta ocasión Roland Sands ha acometido un trabajo desde un punto de vista más convencional que en otras ocasiones presentándonos esta rutilante Panigale que conserva intactos el estilo y la esencia de la moto original aunque con interesantes modificaciones, como siempre.


El trabajo es principalmente estético
y destaca la singular nueva decoración basada en sutiles líneas doradas sobre una carrocería gris que denota el uso de fibra de carbono en todas las piezas donde había plástico. Otro llamativo detalle lo encontramos en el depósito de combustible pulido y con un acabado en aluminio que pone un interesante piunto de contraste con el resto de la carrocería en tono gris.

También hay dos escapes Termignogni y algunos elementos Rizoma con los depósitos de líquido de freno y embrague, también dorados, o el sistema pro-guard system que rematan el elegante aspecto de esta Panigale tocada por la varita mágica del maestro Roland Sands.