A diferencia del Mundial de MotoGP en el que solo pueden tomar partido auténticos prototipos, el reglamento del Campeonato del Mundo de Superbike únicamente acepta participar a motos derivadas de serie. Una característica propia de la competición, que durante años se promocionó tras el lema de “Win on Sunday, Sell on Monday”, y que desde 1988 nos ha permitido a todos nosotros poder disfrutar en la calle de las mismas motos con las que compiten nuestros héroes del Mundial.

Unas motos que evolucionan año tras año, poniendo a disposición de todos nosotros unas prestaciones de infarto y la más avanzada tecnología desarrollada en competición -tanto en las pistas de SBK como en las de MotoGP- acercando a los mortales sensaciones al alcance de muy pocos. Radicales motos de competición homologadas para circular por la calle -aunque donde realmente exprimiremos toda su “caballería” será en un circuito cerrado- con las que las marcas demuestran todo su potencial y nosotros intentamos buscar nuestros límites.

Seis auténticas pata negra del segmento deportivo para amantes de las sensaciones fuertes, que convertirán nuestro garaje en el box de cualquier equipo “de fábrica”.

Aprilia RSV4 RR

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Pese a no estar presente en la actual parrilla del Campeonato, al menos de manera permanente, la RSV4 RR se ha ganado su lugar en esta lista por méritos propios, con 44 victorias y dos títulos Mundiales junto a “Il Corsaro” (Max Biaggi) avalando su eficacia en competición. Un modelo que cuando salió al mercado y dio el salto a SBK generó una gran controversia, al considerarse más cercana a los estándares de MotoGP (donde participaba como CRT) que a la filosofía del mundial con motos derivadas de serie. Y que, en esta su última evolución, exhibe un avanzado despliegue tecnológico gobernado desde el sistema APRC (Aprilia Performance Ride Control) que permite gestionar los 201 CV declarados, en función del uso que queramos darle o de las condiciones de la pista: 8 niveles de control de tracción, tres mapas de motor, anti wheelie, launch control, quickshifter bidireccional, limitador de velocidad… Todo ello aderezado con un ABS con asistencia en curvas firmado por Bosch y una ciclística de primer nivel con un chasis y basculante en aluminio (con posibilidad de regulación en el pivote del basculante, ángulo de dirección y posición del subchasis) equipamiento Sachs en las suspensiones y, como no podía ser de otra manera, material Brembo en los frenos con unas potentes pinzas M50 de cuatro pistones en su tren anterior.

BMW S 1000 RR

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Nacida en 2009 -revolucionando el segmento al introducir un equipamiento electrónico insólito hasta ese momento, e imprescindible a día de hoy- y profundamente renovada diez años después, la S 1000 RR es la eficaz herramienta que BMW ha puesto en manos del Campeón del Mundo en 2013 Tom Sykes y su compañero, el irlandés Eugene Laverty, para devolver a la firma unas victorias de las que están privados desde 2013. Además de las evidentes actualizaciones estéticas, abandonando la peculiar asimetría de su óptica delantera, la S 1000 RR introdujo en 2019 importantes mejoras en su cuatro cilindros de 999 cc con sistema de distribución variable -actualizado a la Euro5 de cara a 2021- que redujo considerablemente su peso (4 kg), aumentando su potencia por encima de los 200 CV (207 CV a 13.500 rpm). Unas mejoras que llegaron acompañadas de un equipamiento electrónico de serie ampliado (junto a multitud de upgrades opcionales: modos Pro Race, Launch Control, Hill Start Control Pro…) y un chasis doble viga de aluminio más ligero, junto a nuevo subchasis tubular en el mismo material. Además de eso, suspensión electrónica semiactiva DDC (Dynamic Damping Control) y ABS con asistencia en curva para la bávara más radical cuyo hábitat natural son los circuitos.

Ducati Panigale V4 R

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Tras la actuación de Álvaro Bautista en 2019 -en el debut de la categoría de moto y piloto- y con las expectativas que la marca italiana ha puesto en el irreverente Scott Redding, quizás la Panigale V4 R sea la aspirante con más opciones en arrebatar el título al infalible JR65 esta temporada. Una moto que ha sido capaz de cambiar el rumbo en una firma con tanta tradición en el V2 como Ducati, manteniendo toda la esencia que las rojas italianas despiertan en los aficionados. A diferencia de casi todas las integrantes de este grupo, la V4 R es una auténtica homologación especial (para poder tomar parte en el Campeonato del Mundo de SBK) con algunas diferencias respecto al resto de V4: 998 cc (frente a los 1.103 cc del resto de versiones) con una potencia de 221 CV, que pueden aumentar hasta los 234 CV con el escape de competición Akrapovic, chasis Front Frame más ligero y con posibilidad de regulación del pivote del basculante en 4 posiciones, suspensiones Öhlins -NPX 25-30 delante y TTX36 detrás- prescindiendo de las unidades semiactivas de la S y un carenado con un diseño modificado (cúpula más ancha y alta) con un par de alas que finalmente ha adoptado la versión 2020. Junto a todo esto un completísimo paquete electrónico Ducati EVO comandado por una IMU de seis ejes, que contribuye a mantener a raya a la bestia transalpina.

Honda CBR1000RR-R

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La nueva CBR1000RR-R se enfrenta en 2020 a su debut en la categoría tras varias temporadas en las que Honda mantuvo en la competición las diferentes evoluciones de la CBR de 2009. Pese a que quizás todavía es pronto para obtener con ella los resultados esperados en competición (en el BSB ya ha empezado a despuntar) es innegable que la nueva Fireblade, con apoyo directo de HRC y la experiencia de Bautista y el británico Haslam, cuenta con bastantes posibilidades para devolver a la firma la gloria del pasado. Para ello han desarrollado un motor completamente nuevo que toma como referencia las medidas del exitoso propulsor de la RC213V de MotoGP (81 mm x 48.5 mm) y que incrementa su potencia en 25 CV respecto al modelo anterior. Nueva es también la parte ciclo, en la que estrena un doble viga de aluminio y un nuevo basculante, junto con un unas suspensiones Showa -horquilla BPF de 43 mm y amortiguador BFRC-Light- (Öhlins en la versión SP) y unos frenos de la japonesa Nissin. Sin embargo, uno de los aspectos en los que la CBR1000RR-R que más ha evolucionado ha sido en la parte electrónica, gracias a un despliegue sin precedentes entre las deportivas del ala dorada gestionado desde una IMU de 6 ejes Bosch. Una profunda renovación que también ha afectado a la parte estética, gracias a un carenado con un diseño más aerodinámico acompañado de dos alerones laterales, que ha servido de inspiración en el retorno de la pequeña CBR600RR al catálogo de 2021.

Kawasaki Ninja ZX-10R

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Incontestable en manos del norirlandés Jonathan Rea, la Kawasaki ZX-10R presume de ser la más exitosa de las superbikes actuales -tras sus diferentes evoluciones- con un total de 6 títulos de pilotos (5 en manos de Rea junto al conseguido por Tom Sykes en 2013) y 5 de fabricantes. La más eficiente sobre la pista en la competición y la más económica de todas las SBK en el mercado (19.499 €), lo que demuestra que no siempre lo más caro es lo mejor. Aunque si somos estrictos (como el reglamento del Campeonato) tenemos que reconocer que la Ninja en la que está basada la moto del 5 veces campeón es la homologación especial ZX-10RR -con bielas en titanio, llantas Marchesini y algo más de potencia en su propulsor- de la que la firma lanzó en 2019 quinientas unidades, a un precio de 27.675 €. Una moto que comparte con la ZX-10R “básica” elementos de su parte ciclo como el equipo de suspensiones Showa, unos potentes frenos firmados por Brembo y toda la electrónica que requiere una una moto de estas características (control de tracción, launch control, modos de conducción, anti wheelie, ABS en curva…) para mantener a raya los más de 210 CV que promete con ayuda del ram-air.

Yamaha YZF-R1

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Con ligeras modificaciones sobre la versión precedente (principalmente en su propulsor, electrónica y en el apartado estético inspirándose ahora en las líneas de la YZR-M1 de MotoGP) la icónica R1 de Yamaha es otra de las candidatas esta temporada para arrebatarle la corona a Jonathan Rea. Apoyándose en la agresividad del piloto turco Toprak Razgatlioglu que se estrena este 2020 en las filas de Yamaha junto Michael van der Mark, y que intentará repetir la gesta conseguida por Ben Spies en 2009. Una tarea complicada, pero no imposible, a la que se enfrentan con su cuatro cilindros con configuración crossplane -el menos potente “de la parrilla” con 200 CV a 13.500 rpm (en la versiones de serie)- pero con una de las motos más equilibradas tanto para un uso intensivo en pista, como fuera de ella. Con una electrónica actualizada -que introduce el sistema ASPG (que gestiona la apertura de las mariposas con respecto a la posición del acelerador), gestión del freno motor, ABS en curva…- y pequeños ajustes tanto en el equipo de suspensiones como en la frenada, la última evolución de la R1 mantiene viva la llama de un modelo que a finales de los ‘90 se adelantó al cambio de reglamento que permitió competir a tetracilíndricos de 1.000 cc en el Campeonato.