En los últimos años hemos podido ver que muchos usuarios que se mueven por la ciudad han optado por un vehículo eléctrico en lugar de por uno de combustión. Tiene mucha lógica porque hay muchos factores que confluyen a su favor tales como el alto precio de la gasolina, la activación de las zonas de bajas emisiones o la proliferación de puntos de recarga. Vamos hacia una descarbonización de las ciudades y las motos y scooters eléctricos se postulan como claves para ello porque cada vez son más eficientes en cuanto a autonomía y su mantenimiento es muy bajo.
En España, los vehículos de cualquier tipo que se encuentren en circulación deben pasar periódicamente la Inspección Técnica de Vehículos que asegura que se encuentra en buen estado y no suponen un problema para la seguridad en las distintas vías, además de protección ambiental, y en el caso de que estés pensando en adquirir una moto eléctrica es posible que tengas dudas respecto a este tema.
Sea cual sea el motor de tu moto, siempre es aconsejable coger cita para evitar las esperas. Puedes reservar cita en las estaciones de ITV de TUV Rheinland que cuentan con una amplia experiencia en revisar todo tipo de vehículos.

En cuanto a la periodicidad, en el caso de las motos la primera inspección se hará a los cuatro años de su matriculación y, tras esta primera revisión, se hará cada dos años. En el caso de los ciclomotores, la primera prueba se hace a los tres años y tras esta también pasará a ser cada dos años. Esta periodicidad es la misma independientemente de si el motor de tu moto es de combustión o eléctrico
¿En qué consiste la ITV de una moto eléctrica?
Además de en la periodicidad, las pruebas que una moto eléctrica debe pasar en la ITV son muy parecidas a la de una moto de combustión aunque existen algunas diferencias.
En primer lugar, se procede a revisar el número de bastidor para comprobar que esté en buen estado y no haya sufrido modificaciones. También verificarán la documentación y la placa de la matrícula, así como la carrocería, el chasis y retrovisores, que en caso de no ser los originales deberán estar homologados.
El alumbrado también debe ser correcto: tanto las luces delanteras como las traseras, los intermitentes, luz de frenado, luz de la matrícula y catadióptricos. Otro punto importante es el manillar y las manetas, que deben cumplir con su función de manera correcta, así como el sistema de dirección y el funcionamiento del bloqueo (como antirrobo).

Los frenos también deberán actuar correctamente, tanto el delantero como el trasero, como también deben hacerlo las suspensiones. Mientras que en las pruebas de motos de combustión también se revisan posibles pérdidas de líquido como fugas de aceite o gasolina, en el caso de las motos eléctricas esto no se verifica aunque sí mirarán si existe pérdida de líquido de frenos o cualquier otro fluido.
Los neumáticos deben coincidir o ser equivalentes a los que refleja la ficha técnica, deben estar en buen estado y tener una presión correcta. Tampoco debe presentar desviaciones la dirección.
El estado del motor, no importa que sea eléctrico, también será inspeccionado, así como el sistema de alimentación -lo que en el caso que nos ocupa incluye las baterías- y la transmisión. Una diferencia importante que afecta a un concepto por el que muchas motos de gasolina tienen problemas en la ITV es la prueba de ruido. En el caso de una moto eléctrica no existe tubo de escape, por lo que queda exenta de la prueba de contaminación y la prueba acústica. Sin embargo, sí se valida que no emite ningún sonido o ruido fuera de la normalidad.

Por último, la moto no debe contar con reformas no declaradas para que la resolución de la inspección sea favorable. Además, en caso de que en lugar de moto tengas un ciclomotor, también se comprobará que su velocidad no supere los 45km/h en una prueba que consiste en colocar la rueda trasera en un banco de rodillos para medir la velocidad máxima que es capaz de alcanzar. El conductor, que deberá estar a los mandos, acelerará al máximo para que se pueda determinar si la prueba es favorable; es decir, no se superan los 45 km/h.
¿Qué pruebas no tienen que pasar?
En resumen, a diferencia de las de combustión las motos eléctricas que acudan a la ITV no tendrán que realizar la prueba de gases ni de ruidos. Hay que tener en cuenta que estos dos conceptos son los fallos más temidos por los motoristas a la hora de realizar la inspección, por lo que la ITV para una moto eléctrica es sin duda mucho menos temible. Aunque eso sí, una motocicleta eléctrica con algún tipo de deficiencia tendrá que subsanarla si quiere circular con la inspección al día, como no puede ser de otra manera.
