La historia de Morbidelli es la de un italiano emprendedor y apasionado amante de las motos, Giancarlo Morbidelli. Giancarlo nació en 1934, creció por tanto en plena posguerra y en el seno de una familia trabajadora. Su perfil es el del hombre hecho a sí mismo. Su principal actividad laboral se centró en la fabricación de maquinaria industrial, comenzando desde abajo como aprendiz a los 16 años en una factoría de productos derivados de la madera y una década después había fundado su propia empresa, Morbidelli Woodworking Machines, el inicio de una próspera actividad que aún hoy perdura como parte de un gran grupo industrial.

Si Giancarlo tenía claro qué hacer para convertirse en un empresario de éxito, tampoco tenía dudas sobre cual era su auténtica pasión, las motos y las carreras, por supuesto. Así en los años 60 decidió patrocinar con su empresa a un equipo de Rimini y poco después realizó una moto de carreras basada en mecánica Benelli. Un garaje habilitado dentro de las instalaciones de su empresa sirvió de taller en el que llevar a cabo sus proyectos motociclísticos y de allí salió su primera moto de carreras para competir por el Mundial de 50 cc. en 1969.

Equipo Morbidelli

El éxito y la gloria llegaron seis años después, cuando Paolo Pileri consiguió el título mundial de 125. Desde 1975 hasta 1980 las Morbidelli se ganaron merecida fama como las motos más competitivas de la categoría logrando cinco de los seis títulos disputados con los pilotos Pier Paolo Bianchi y Eugenio Lazzarini. Sólo Ángel Nieto pudo romper su hegemonía en 1979 con Minarelli. No obstante, desde el 78 el nombre de la escudería cambió a MBA (Morbidelli Benelli Armi) al entrar un nuevo socio que aportó capital al proyecto de Giancarlo Morbidelli.

Morbidelli 125 GP

Pero la competitividad y el éxito no se limitaron a las 125 y Morbidelli también brilló en el cuarto de litro, consiguiendo el título mundial de 250 en 1977 con Mario Lega pilotando una de sus motos. También en esta cilindrada cabe destacar el papel de Graziano Rossi, padre de Valentino, que logró varias victorias mundialistas en 1979 para MBA. Es más, el intrépido equipo desarrolló una 500 con chasis monocasco y motor cuatro cilindros con válvulas rotativas y dos cigüeñales, parecido al de las Suzuki RG 500 pero de fabricación propia, con la que corrieron en 1980 la categoría máxima en manos de Rossi y Giavanni Pelletier.  

Morbidelli GP 500 1980
La historia de Morbidelli en el Mundial fue breve pero intensa y llena de éxitos, porque en 1981 Giancarlo decidió dejar su implicación directa en esta competición para apoyar la carrera de su hijo Gianni, que se enfocó en las cuatro ruedas y con notable éxito por cierto, llegando incluso a competir en Fórmula 1 en los 90.

No obstante la pasión por las motos se mantuvo intacta y durante los años 90 se enfocó en hacer realidad un sueño: fabricar una moto de carretera. En 1994 se presentó la impresionante Morbidelli V8, un modelo sport-turismo exclusivo, único y muy avanzado técnicamente que destacaba por su motor longitudinal de ocho cilindros en V, 850 centímetros cúbicos y 32 válvulas. La intención era producirla en pequeñas series para un público sin problemas de cartera y de hecho llegó a figurar en el libro Guiness de los Récords en 2001 como la moto de calle más cara del mundo.

Giancarlo Morbidelli con la Morbidelli V8

Pero esta obra de arte de la ingeniería, para cuyo proyecto Morbidelli reclutó a los mejores ingenieros y proveedores del sector –por ejemplo el polémico diseño de la carrocería fue obra de Pininfarina (aunque quizá no se trate de uno de sus mejores trabajos)- no consiguió hacerse un hueco comercial y finalmente al parecer sólo llegaron a producirse cuatro unidades.

Quizá los ocho años que tardaron en dar a luz el proyecto hicieron que naciera un poco superada en algunos aspectos, además por supuesto de la escandalosa cantidad a pagar por hacerse dueño de una de ellas: diez millones de pesetas de la época (unos 60.000€, jóvenes lectores).

En cualquier caso Morbidelli, con sus éxitos, audacia y pasión, es una marca que tendrá siempre un lugar en el mundo de la moto. Su creador Giancarlo nos dejó en 2020 a los 85 años pero su legado se mantiene en el recuerdo y todo apunta a que en breve volveremos a ver lucir su nombre sobre una moto; esta vez seguro que con menos cilindros, pero más asequible.