Lo peor es que ni siquiera se han parado a modificar la mecánica o las suspensiones para justificar el atentado; es un… “ejercicio de estilo”. Seis meses les llevó hacer las 17 piezas con las que se cargaron la equilibrada estética de la BMW F 800 R original. Nueve son de fibra de carbono y ocho de aluminio.
Como ya preveían que iba a ser difícil que el propietario convenciese a alguien para que se montara en esta moto le instalaron un colín monoplaza más burdo que estilizado. Y para acabar de reventar el aspecto de la moto colocaron unas toscas tapas laterales, puro carbono y que se vea, para tapar el motor ya que estaba al aire. En estas tapas se les ocurrió colocar los escudos de BMW originales del roadster Z4 y que desprenden luz por su contorno para hacer de intermitentes.Pero uno de los detalles más impresionantes es la iluminación con tecnología bi-xenón y que desprende una sombra roja, circunstancia que siempre dará conversación a un millonario ruso. El escape está realizado de forma artesanal por BG Studio a juego con el resto de la moto y lo más impresionante es que, a pesar de todo el despliegue de carbono y aluminio, la Vilmer Predator pesa 6’5 kilos más que la F 800R original. En definitiva esto es bastante peor que lo de la prima de riesgo. Lo único bueno es la búlgara de las fotos, aunque para rematarlo parece que se ha torcido el tobillo y no puede levantarse... En fin, hay días aciagos.

